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Solo un tercio de los sectores productivos logra reactivarse, pero el contrabando perjudica las ventas

Domingo, 09 de julio de 2023 a las 05:59
Piden atacar factores que restringen la actividad económica -provisión de divisas, alta conflictividad política y la ausencia de un efectivo diálogo público privado-. El Gobierno habla de estabilidad y de crecimiento


Desconexión entre las cifras y la realidad. Mientras el Gobierno afirma que la economía “está estable y creciendo’ en un contexto externo adverso, el Centro Boliviano de Economía (Cebec), entidad especializada de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), refleja que, a tres años de la pandemia del coronavirus, solo 13 de 35 sectores (37%) registran una recuperación parcial de producción. Además, advierte que el contrabando posterga la creación del empleo e implica un freno a la ansiada reactivación económica.

El antecedente fue compartido por el Cebec en el Foro Económico ‘La Bolivia que queremos’, donde referenció que solo la tercera parte de los sectores recuperó su nivel de producción prepandemia, destacando los relacionados con producción agroindustrial y bebidas y tabaco e hidrocarburos, entre las áreas que menos lograron reanimarse.

A escala global, según el Cebec, la recuperación fue condicionada por la falta de implementación de un plan contundente y acorde con la magnitud de la pandemia durante la administración de transición como la actual. “La recuperación económica del país ya no depende de un plan de reactivación porque sería extemporáneo, sino de atacar los factores que restringen la actividad económica nacional como la provisión de divisas, la alta conflictividad política, la ausencia de un efectivo diálogo público y privado, entre los principales”, remarcan.

Además de estos elementos, el Cebec alerta que el contrabando, que es muy costoso para el país, posterga la creación empleos y se constituye en un freno a la reactivación. A escala global, estudios cuantifican el contrabando entre $us 2.300 y $us 3.300 millones, cifras que representan entre el 5% y el 7% del PIB. Considerando 17 categorías de productos, el Cebec estimó un valor cercano a los $us 1.500 millones de contrabando, equivalentes a un 3,2% del PIB.

Refieren que el contrabando genera precios difíciles de igualar e impacta las ventas de las empresas en distintos sectores. “El diferencial de precio entre los bienes producidos por la industria nacional o importados formalmente versus aquellos importados por la vía del contrabando es actualmente significativo”, anotan, al citar que para el caso del azúcar, harina de trigo y fideos, los productos importados por la vía del contrabando se venden casi un 25% más baratos.

La industria láctea enfrenta una competencia cercana al 40%. En el comercio de artículos de cuidado del bebé, higiene o limpieza del hogar, el diferencial de precio llega hasta un 87%. “El consumo de bienes importados por la vía ilegal desplaza la producción nacional y las ventas de las industrias y las empresas formales. Esta competencia desigual impactó de manera importante las ventas de las empresas formales”, apunta Cebec.

Cebec estima un impacto del contrabando en el empleo de aproximadamente 125.000 puestos de trabajo originados en una estimación de $us 400 millones en el sector alimentos y $us150 millones en bebidas alcohólicas y no alcohólicas. “Toda vez que la realización de ventas está por debajo de las previsiones inicialmente establecidas, la reacción natural y racional es la de mantener el equilibrio entre los ingresos y los gastos. En esa línea, se prevé que la creación de empleo y las inversiones se posterguen”, alerta el Cebec.

El mes transcurrido, el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, citado en la estatal ABI, aseguró que, en un contexto adverso y de recesión declarada en varias economías, el país va a seguir creciendo con estabilidad de precios.
Entre otros indicadores económicos positivos, destacó la inflación acumulada a mayo del 0,6% y dinamización de sectores que fueron golpeados durante la pandemia como los restaurantes, hoteles y transporte aéreo. Refirió que los restaurantes facturaron $us 173 millones; los hoteles, $us 34 millones; y el transporte aéreo, $us 141 millones.

Citó que se tiene entre exportaciones e importaciones un saldo favorable de $us 71 millones, remesas récord de $us 494 millones, ahorros en el sistema financiero por valor de $us 31.792 millones a marzo, créditos que llegan a $us 31.728 millones y una mora en 2,5%, la más baja de la región.

“La economía boliviana está estable, está creciendo y tiene perspectivas de seguir una dinámica de aumento de la actividad económica, de la disminución del desempleo y con perspectivas de seguir mejorando los indicadores sociales a lo largo de este año”, puntualizó Montenegro.

Tiempo acciones concretas

En criterio del presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Giovanni Ortuño, el hecho de que varios sectores de la economía boliviana presenten cifras decrecientes se debe a factores que se generaron antes de la pandemia y que posiblemente se hubieran dado de todos modos.
Cree que para encaminar la ansiada reactivación se debe apostar, primero, a enfrentar adecuadamente el problema coyuntural más agudo -disponibilidad de dólares- que, además de la normalización de su provisión, tiene como factor desordenador la especulación.

A la vez, trabajar coordinadamente para impulsar áreas que van a permitir generar los recursos y las herramientas que se requieren para continuar los esfuerzos de la reactivación. Ello, según Ortuño, pasa por dinamizar las exportaciones, infraestructura productiva, apoyo a la producción nacional, desarrollo local y potenciamiento de complejos productivos regionales. “La economía se sustenta en el sector productivo, donde los privados y las empresas públicas deben desarrollar esfuerzos en la búsqueda de mayor productividad y eficiencia, bajo un entorno sostenible y colaborativo”, expresó.

Un tercer objetivo, a su juicio, tiene que ver con hacer los máximos esfuerzos para evitar la afectación de la estabilidad social, dinamizando la demanda y mejorando las cifras del empleo digno y protegido. “Es tiempo de la priorización de metas y de los hechos concretos”, afirmó Ortuño.

Desde la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), el presidente José Luis Farah, indicó que se están exportando productos, como la soya y derivados y carne, y que sésamo, chía, chocolate, café y quinua registran alto potencial y son ‘grandes promesas’ para potenciar la oferta exportable. 

“El sector agropecuario, no se rinde ante la crisis, a pesar de que se está atravesando un periodo crítico donde las políticas públicas, cambio climático y el sistema jurídico en general, están en contra del productor”, expresó Farah, al inferir que la falta de una política de Estado para luchar contra el contrabando -actividad ilegal que supera los $us 3.000 millones por año e implica una pérdida de más de 400.000, según estudios y publicaciones de diversas instituciones-, representa un daño de magnitud a la economía y a los ingresos tributarios del Estado. Advirtió que este flagelo pone en peligro el estatus sanitario del sector productivo y representa un alto riesgo para la salud pública, debido a la falta de control sobre estos productos.

Alta incertidumbre sectorial

Desde la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), el gerente general Javier Arze, asegura que el desempeño y las perspectivas para este año de la industria de la construcción mundial se ven empañadas por altos niveles de incertidumbre, con una recesión económica inminente en los principales mercados debido al aumento de los precios de la energía y las altas tasas de interés. “Las perspectivas de crecimiento serán débiles este año”, afirmó.

“Es fundamental dinamizar la inversión pública en infraestructura permitiendo el desarrollo de nuevos proyectos que otorguen oportunidades de crecimiento a las empresas constructoras bolivianas. En este sentido, las relaciones entre el sector público y el privado podrían ayudar a potenciar al sector y atraer inversiones”, anotó el gerente de Cadecocruz.

A ello, según dijo, se suma la baja ejecución presupuestaria de los últimos años y la falta de obras nuevas que dinamicen la economía, generen empleo masivo y se adjudiquen a empresas bolivianas.

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