Mientras la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) afirma que el abastecimiento de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en Bolivia es normal y que incluso se incrementó un 15% por la temporada invernal, en distintas regiones persisten las denuncias por escasez y sobreprecios.
“El país produce casi 1.500 toneladas métricas de GLP al día y la demanda interna oscila entre 1.300 y 1.400. Hemos incrementado la oferta en coordinación con YPFB desde mayo”, informó el director de la ANH, Germán Jiménez. Según datos oficiales, el precio regulado por cada garrafa de gas es de Bs 22,50 y no debería haber faltantes.
Sin embargo, los reportes desde el trópico de Cochabamba (Chapare) muestran otra realidad. Según declaraciones del dirigente Claudio Zambrana recogidas por Radio Fides, en varios municipios de esa región los pobladores hacen fila desde las 4:00 de la mañana para conseguir una garrafa, que en algunos casos es revendida en más de Bs 80, casi cuatro veces el precio oficial.
“Prácticamente no hay gas. Lamentamos mucho que el Gobierno no haya resuelto esta situación. Nos estamos organizando por municipios para tratar de paliar esta necesidad”, denunció Zambrana.
La situación también se complica en zonas fronterizas como Desaguadero, donde la ANH reportó una reducción del 10% en la venta diaria de garrafas. En esa localidad, según medios locales, se detectó comercialización ilegal de GLP boliviano en territorio peruano a precios más altos. Las Fuerzas Armadas realizan operativos para contener este contrabando a la inversa.
Pese a los controles y declaraciones oficiales, la percepción en terreno contradice el discurso gubernamental. La persistente escasez, las largas filas y la especulación en el precio revelan un problema logístico y de distribución que aún no ha sido resuelto, especialmente en áreas rurales y de frontera.