Dos de los siete jóvenes que supuestamente forman parte de la Unión Juvenil Cruceñista fueron enviados a la cárcel de Palmasola por orden de la justicia mientras que los otros cinco fueron liberados, luego de ser imputados por la Fiscalía por tenencia ilícita y porte de armas de fuego.
Fue el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, que presentó en el Comando de la Policía a los siete hombres y los señaló de ser parte de una organización criminal que buscaba atentar contra los ciudadanos cuando se dirigían a San Miguel donde se realizaba la cumbre por la tierra. La autoridad informó que se descubrió en su poder armamento, munición, cuchillos, además de uniformes tácticos de uso militar-policial y aseguró que no se permitirá grupos irregulares que intenten atentar contra la integridad.
Sin embargo, los detenidos fueron presentados por el fiscal Wálter Paredes ante el juez cautelar de Cotoca, Orlando Rojas Bascopé. La Fiscalía los imputó por tenencia ilegal y porte de armas, pero el juez decidió dejar libre a cinco con presentación ante la Fiscalía y garantes personales. Ordenó cárcel para Hernán Kin Muñoz Salces y Gabriel Ribera Ribera, por considerar que eran dueños del arma y de la munición.
La defensa de los detenidos calificó el hecho un como un show político y expresión de un odio por Santa Cruz al magnificar todo para cometer excesos contra la dignidad de las personas.
El abogado Martín Camacho expresó que en realidad varios jóvenes se trasladaban en vehículos a San Miguel y en Pailón fueron detenidos. Dijo que no había gran cantidad de armas como lo dijo el ministro de Gobierno, tampoco municiones, ni uniformes militares-policiales.
“Lo que se armó fue un show tratando de magnificar y hacerlos aparecer como paramilitares. Expresó que por ejemplo Hernán Kin Muñoz Salces se presentó de manera voluntaria a la Policía y reconoció que el arma, un revólver del año 61, era de su propiedad porque se lo regaló su padre excombatiente de la guerra del Chaco. Asimismo el jurista manifestó que su defendido, Gabriel Ribera Ribera, también se presentó y reconoció ser dueño de 14 municiones, pero que correspondían a otro calibre. Martín Camacho describió que en audiencia los policías y la Fiscalía solo presentaron el arma, un revólver que no dispara, las 14 municiones y 21 pausas, cohetes o mata suegra (como le llaman vulgarmente). “No habían uniformes tácticos, solo poleras de la Unión Juvenil. Lo que tenían no hacía mal a nadie”, dijo el abogado Camacho, al calificar el hecho como un verdadero exceso y abuso expresando un menosprecio y odio por Santa Cruz. El jurista aclaró que desconoce si realmente todos los detenidos son de la Unión Juvenil.