Todo lo que se interponía entre los embelesados niños sicilianos y el viejo Santa Claus —que llegaba a caballo con su barba blanca y larga, una bata carmesí y un saco lleno de regalos— era un mensaje de Navidad del obispo de Noto.
“Santa Claus”, estalló el obispo Antonio Staglianò, “es un personaje imaginario”.
Los niños se quedaron boquiabiertos y el engaño navideño se reveló mientras, durante largos minutos en la Basílica del Santísimo Salvador, el obispo siguió tomándola contra Santa, de quien dijo que no tenía interés en las familias a las que les faltaba el dinero.
“El color rojo de su abrigo lo eligió Coca-Cola por motivos publicitarios”, dijo el obispo. Las grandes refresqueras, añadió “usan la imagen para presentarse como emblema de los valores saludables”.
El exabrupto del obispo contra Babbo Natale, como se conoce aquí a Papá Noel, fue la más reciente entrega de lo que ahora es una nueva tradición italiana para las fiestas. Prácticamente cada año, los clérigos católicos insisten que para mantener a Cristo en la Navidad de los italianos, Santa debe quedarse fuera.
En 2019 un cura en el pueblo de Magliano Alpi, al norte, le dijo a los niños que no había un hombre vestido de rojo que entregaba regalos “mágicamente”. En 2018, en la ciudad de Quartu Sant’Elena en Cerdeña, otro sacerdote arrancó lágrimas al revelar que Santa Claus no era otro que sus mamás y papás.
El episodio de este año, registrado el 6 de diciembre, la fiesta de San Nicolás, fue particularmente desvergonzado, dijo Giuliana Scarnato, una de las maestras que acompañaba a los niños, ninguno de más de nueve años, en una excursión escolar a la iglesia de Noto.
En una entrevista, el obispo Staglianò dijo que recordaba haberlo dicho con más tacto e insistió en que simplemente había explicado que las raíces de Santa —a quien pintó como un producto nocivo del complejo industrial del consumismo de gaseosa— se hallaban en el personaje histórico de San Nicolás, un obispo caritativo del siglo IV en Myra, lo que hoy es Turquía y quien, dice la tradición, cuidaba de los pobres.
“¿Papá Noel es el padre de todos o solo de algunos?”, dijo, echando por tierra la defensa de Santa Claus. “En el confinamiento Papá Noel no visitó a toda las familias que antes visitaba. ¿Por qué? No ha sido en definitiva por miedo al coronavirus”.
El obispo recordó con amabilidad la época en que los niños italianos enviaban su carta al Niño Jesús, “no a Santa Claus y los renos y vamos a las películas y a los bolos y toda esa chatarra americana”.