Tras ceder a las presiones y firmar un paquete de estímulos económicos y alivio de la crisis del coronavirus por 900.000 millones de dolares, Donald Trump enfrenta esta semana otro potencial bochorno en el ocaso de su mandato con el Congreso pronto para anular su veto a una ley de defensa.
Una mayoría de dos tercios en la Cámara de Representantes de 435 miembros y en la de Senadores, que tiene 100 escaños, se requiere para levantar por primera vez un veto de Trump y parece posible de ser alcanzada.
La ley de Autorización de Defensa Nacional, que tiene un monto de 740.500 millones de dólares, fue aprobada este mes en la Cámara de Representantes controlada por los demócratas y en el Senado, donde los republicanos son mayoría. En la primera fue aprobada por 335 a 78 y en el Senado por 84 a 13.
No obstante, Trump la vetó porque no derogó la llamada Sección 230, una ley federal que le otorgó protección legal a la responsabilidad de las empresas de internet, y además porque incluía eliminar los nombres de militares del sur esclavista de la Guerra Civil (1861-65) que identificaban a varias bases de las fuerzas armadas.
La Cámara votará contra el veto de Trump este lunes y los demócratas dicen que conseguirán suficientes votos republicanos para vencer. El Senado debería abordar el tema el martes.
Para Trump, un magnate del sector inmobiliario que se jacta de su poder de negociación, los últimos días han sido una constante humillación.
Trump amenazó reiteradamente con no ratificar el plan de alivio contra el covid y los mayores gastos presupuestales que habían sido negociados por su propio secretario del Tesoro y recibieron un amplio apoyo de los dos partidos en el Congreso.
La inesperada actitud del presidente dejó a Estados Unidos al borde de cerrar el gobierno federal desde el martes y privar a millones de personas de ayuda para afrontar los perjuicios económicos de la pandemia.
Finalmente el domingo dio marcha atrás y estampó su firma en su residencia de descanso de Mar-a-Lago en Florida y sin cámaras de televisión.
En un intento por salvar la cara, Trump emitió una declaración en la que volvió a protestar por las elecciones de noviembre en las que fue derrotado y, a la vez, alegó que había conseguido varias concesiones.