El vicepresidente Nacional de Operaciones de YPFB, Sebastián Daroca, admitió que la actual administración de la estatal encontró serias deficiencias operativas y técnicas en los tanques de almacenaje de la planta Palmasola, en Santa Cruz, lo que incidió en la calidad de la gasolina que se comercializó en días pasados..
Según explicó, los volúmenes mínimos con los que se trabajó durante meses provocaron procesos de oxidación que derivaron en la formación de “gomas”, un residuo que puede generar acumulación de carbonilla en motores.
“Nuestros tanques de almacenamiento no están diseñados para trabajar con volúmenes mínimos de gasolina”, sostuvo Daroca en entrevista con el programa Dinero 360, que se emite por las plataformas de ED24. Detalló que, debido a la escasez y a que el sistema llegó a operar con “un día o incluso menos de un día de autonomía”, los depósitos permanecieron casi vacíos durante periodos prolongados.
Ese escenario generó espacios de aire dentro de los tanques, lo que favoreció la oxidación del combustible. “La gasolina con el tiempo y estando estancada sufre procesos de oxidación, ese proceso genera la producción de gomas”, explicó. Añadió que el producto remanente —la llamada “carne muerta” del tanque— reaccionó químicamente en esas condiciones.
El ejecutivo reconoció que el problema no fue completamente nuevo. Tras revisar datos históricos, YPFB detectó que episodios similares ya se habían presentado antes, aunque —según afirmó— no fueron transparentados. “Esto ya ha sucedido antes, solamente que antes el gobierno lo tapaba, lo ocultaba o lo negaba”, dijo.
Daroca señaló que la detección tardía obedeció también a la falta de análisis integrales. Para identificar el parámetro de gomas es necesario evaluar los 22 parámetros de calidad de la gasolina. “Esos análisis dentro de la logística y el almacenamiento de Bolivia no se hacían, solamente se hacían análisis de verificación que muestrean seis parámetros”, afirmó.
Con el inicio de la investigación y ante reclamos por fallas en motores, la estatal masificó los análisis completos en plantas de almacenamiento y aplicó operaciones de “blending” para garantizar que el producto final cumpla especificaciones.
La norma boliviana permitía hasta cinco unidades en gomas y 18 en manganeso. Ahora, YPFB solicitó a sus proveedores enviar lotes con márgenes más exigentes: “En vez de pedirles hasta cinco, les estamos pidiendo hasta tres en gomas y en manganeso lo bajamos de 18 a 12”, explicó, para tener un “margen de seguridad adicional”.
Tanques sin techo flotante
El vicepresidente enfatizó que el aumento sostenido de importaciones —del 15% o 20% de la demanda en 2010 al 60% actual— no fue acompañado por la adecuación de infraestructura.
“Un tanque que almacena gasolina debería tener un techo flotante de forma tal que cuando el nivel baja, el techo va bajando y se evita que existan sectores con aire que van oxidando la gasolina”, ejemplificó. Según dijo, las plantas no fueron adaptadas al tratamiento específico de gasolinas y tampoco se realizaban controles completos de calidad.
A su juicio, el funcionamiento de las refinerías al 30% de su capacidad en gestiones pasadas agravó el problema estructural del abastecimiento.