Luego de que el Gobierno aprobara el Decreto Supremo N° 5548, que autoriza de manera excepcional la importación de petróleo crudo, la estatal YPFB anunció este viernes que proyecta incrementar la producción en sus refinerías para abastecer hasta el 80% de la demanda nacional de combustibles.
La información fue dada a conocer por el vicepresidente Nacional de Operaciones (VPNO), Sebastián Daroca, durante una conferencia de prensa en la que la empresa abordó los contratos y la provisión de combustibles, tema que en los últimos días ha sido objeto de cuestionamientos por parte de sectores políticos, transportistas y conductores particulares, en medio de reclamos por la escasez y la calidad de la gasolina.
Aunque no precisó si se prevén adecuaciones técnicas en las refinerías Guillermo Elder Bell (Santa Cruz) y Gualberto Villarroel (Cochabamba), Daroca señaló que para alcanzar la meta es necesario que ambas plantas operen al 95% de su capacidad instalada. “YPFB se ha comprometido a sustituir las importaciones de gasolina por crudo”, afirmó.
El ejecutivo explicó que se identificaron tres puntos estratégicos para la importación del crudo. El principal es el ingreso a través del oleoducto Arica–Sica Sica, desde Chile; el segundo punto está en Pocitos, Yacuiba, en la frontera con Argentina; y el tercero en Tigüipa, a 120 kilómetros al norte de Yacuiba.
En cuanto a las condiciones contractuales, Daroca indicó que los proveedores deberán contemplar en el denominado “premio” variables como el costo del flete, la calidad del crudo, los costos financieros —considerando que los pagos serán a 120 días— y el riesgo.
Lo que establece el decreto
El Decreto Supremo N° 5548 autoriza de forma excepcional a YPFB y a las refinerías a importar petróleo crudo en el marco de la emergencia energética, con el objetivo de garantizar el abastecimiento interno, utilizar la capacidad instalada de las refinerías y reducir costos logísticos. La norma establece que no existe subvención y fija de manera temporal el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD) en “cero” para los productos resultantes.
El economista Fernando Romero evaluó que entre los aspectos positivos de la medida se destaca la continuidad del abastecimiento interno de combustibles, mejorar el uso de refinerías y ductos existentes y reducir la presión inmediata sobre la importación de combustibles terminados.
Sin embargo, también advirtió efectos adversos. A su criterio, la disposición profundiza la dependencia externa de hidrocarburos, reduce los ingresos fiscales por IEHD en el corto plazo y no incentiva de manera directa la exploración y producción nacional.