Desde su postulación no tuvo pausa, el exhombre de confianza de Héctor Arce, Juan Lanchipa, elegido Fiscal General con los dos tercios del MAS, enfrenta nuevas acusaciones de manipulación, el Gobierno ahora llegó hasta la Fiscalía en procura de procesar a su principal autoridad. Como respuesta, este dijo que cuando se afectan intereses empieza la persecución.
El juicio que tenía en tribunales ordinarios en 2018; la fortuna de sus hijas; su militancia en el MAS; y su proximidad, nada disimulada, con los jerarcas del anterior gobierno fueron los argumentos para acusarlo en el tiempo; en los que participó incluso la actual presidenta Jeanine Áñez cuando era senadora de UD.
En conferencia de prensa que brindó el martes, el Fiscal General dijo que las acciones que tomó su oficina para investigar hechos de corrupción llevaron a políticos a realizar una serie de acciones para perjudicarlo y atemorizar a los fiscales.
La elección
La convocatoria para elegir al nuevo fiscal general fue lanzada en agosto de 2018. Durante la fase de impugnaciones, del 4 al 10 de septiembre, se presentó una denuncia sobre el proceso abierto contra Lanchipa y este quedó al margen de la carrera junto con otros candidatos que también fueron señalados como afines al MAS.
Inexplicablemente todas las impugnaciones contra los candidatos “oficialistas” fueron rechazadas el 11 de septiembre y retomaron sus puestos para ser fiscal general. Es en este punto que el Gobierno afirma que Lanchipa, en su calidad de presidente del Tribunal Departamental de Justicia, manipuló para que ese caso por el que era denunciado fuera sorteado a una “sala penal amiga”, esta sala falló a su favor y con ese fallo volvió a presentarse a la carrera.
El militante
En diciembre de ese año, el actual ministro de Desarrollo Productivo, que era senador opositor, Óscar Ortiz, denunció que el fiscal general tenía militancia en el MAS y pidió formalmente su destitución.
La aplicación Yo participo del Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirmó que Lanchipa se inscribió en el MAS el 16 de septiembre de ese año; es decir, cinco días después de que fuera rehabilitado como candidato a fiscal general en la Asamblea.
Ortiz pidió la destitución de Lanchipa, este nunca salió a aclarar esa acusación y su unidad de comunicación dijo que la militancia de Lanchipa se produjo por error del propio TSE que tuvo muchos problemas de inscripciones fraudulentas en ese entonces.
Las hijas
El 14 de junio del pasado año, el turno fue de la entonces senadora Jeanine Áñez, quien denunció el millonario patrimonio de las dos hijas del Fiscal General, Bs 5,5 millones en total. Por si fuera poco, una de ellas, Vania Lanchipa trabajaba en el Tribunal Constitucional con un salario de más de Bs 7.700 y un patrimonio de Bs 4,1 millones. Diez días después de esa denuncia la abogada renunció a su puesto en ese alto tribunal. Hoy no trabaja en ninguna entidad del Estado, de acuerdo con la declaración jurada de bienes de la Contraloría General del Estado (CGE).
La otra hija, Roxana Lanchipa, estuvo trabajando en el ministerio de Educación, no se supo en qué unidad, pero el patrimonio que tenía era de Bs 1,4 millones. Renunció a su cargo en julio de ese mismo año y ya no figuran en listas del Estado.
Sin embargo, en sus declaraciones de cese de funciones, ambas anularon el monto de su patrimonio. Vania Lanchipa dijo tener Bs 38 mil de ingresos y en su declaración del 28 de junio ya no aparece su patrimonio. Lo mismo sucede en el caso de, Roxana Lanchipa, que declaró Bs 47.892 de rentas, sin patrimonio, el 18 de julio de 2019
En abril de este año, se inició la nueva ofensiva, cuando el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, pidió la renuncia de Lanchipa y lo tildó de “cobarde”. La autoridad tampoco reaccionó, solo un subalterno suyo dijo que el Fiscal General seguía trabajando respetando la cuarentena que ya regía en el país.