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Señales de alerta silenciosas del hígado graso: un enemigo que avanza sin síntomas

Martes, 27 de enero de 2026 a las 09:15

Por Redacción

Su principal peligro radica en que puede desarrollarse durante años sin manifestaciones claras, hasta que el daño ya es significativo. La acumulación excesiva de grasa en el hígado altera su funcionamiento y puede derivar en complicaciones graves como fibrosis, cirrosis o incluso cáncer hepático

La enfermedad del hígado graso, en especial en su forma no alcohólica, se ha convertido en una de las patologías hepáticas más frecuentes a nivel mundial. Su principal peligro radica en que puede desarrollarse durante años sin manifestaciones claras, hasta que el daño ya es significativo. La acumulación excesiva de grasa en el hígado altera su funcionamiento y puede derivar en complicaciones graves como fibrosis, cirrosis o incluso cáncer hepático.

Desde el ámbito académico y médico, la docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), Magaly Bishop, advierte que “en las primeras etapas, el hígado graso suele ser asintomático, lo que dificulta su detección temprana. Esta característica silenciosa hace que muchas personas desconozcan que padecen la enfermedad y no busquen atención médica a tiempo”, expresa

El hígado graso es un trastorno metabólico multifactorial. Puede estar relacionado con el consumo excesivo de alcohol —esteatosis hepática alcohólica— o presentarse sin relación con esta sustancia, siendo esta última la forma más común a nivel global. Según explica Magaly Bishop, “el hígado graso no alcohólico es la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica en el mundo, impulsada por el aumento de la obesidad, la diabetes tipo 2 y el colesterol elevado”.

Entre las principales causas se encuentran el sobrepeso, la resistencia a la insulina, las dislipidemias, el sedentarismo y una alimentación rica en grasas saturadas y azúcares. También pueden influir ciertos fármacos, cirugías bariátricas y, en algunos casos, factores genéticos. El estilo de vida moderno, caracterizado por poca actividad física y dietas ultraprocesadas, ha favorecido el aumento sostenido de esta patología en adultos y niños.

Señales de alerta silenciosas

Uno de los mayores desafíos del hígado graso es que sus señales de alerta suelen ser leves, inespecíficas o inexistentes. Cuando aparecen, pueden confundirse con molestias cotidianas. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el cansancio persistente, la sensación de pesadez o dolor leve en la parte superior derecha del abdomen, náuseas o malestar general.

A medida que la enfermedad progresa, pueden surgir signos más evidentes. Magaly Bishop señala que “cuando el daño hepático avanza, pueden presentarse síntomas como fatiga, pérdida de peso, dolor abdominal, náuseas, vómito e incluso ictericia”. Sin embargo, en muchos casos estas manifestaciones aparecen cuando el hígado ya está comprometido, lo que refuerza la importancia de la prevención y el control médico.

Medidas preventivas y diagnóstico

El diagnóstico del hígado graso suele realizarse mediante análisis de sangre que revela alteraciones en las enzimas hepáticas, estudios de imágenes como ecografías o resonancias, y en situaciones específicas, biopsias hepáticas. La detección temprana permite frenar la progresión de la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones.

En cuanto a la prevención, los especialistas coinciden en que los cambios en el estilo de vida son fundamentales. Mantener un peso saludable, realizar ejercicio físico regular y adoptar una dieta equilibrada —rica en frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables— son medidas clave. Reducir o eliminar el consumo de alcohol y controlar enfermedades metabólicas como la diabetes también resulta esencial.

La prevención como eje central de la salud

El hígado graso es una enfermedad prevenible y, en muchos casos, reversible si se detecta a tiempo. La educación en salud, la promoción de hábitos saludables y el seguimiento médico periódico son herramientas decisivas para enfrentar esta problemática creciente. En este contexto, la formación de profesionales con una visión integral cobra especial relevancia.

La prevención es uno de los focos centrales de los médicos formados en Unifranz, gracias a su modelo educativo innovador, que prioriza el abordaje temprano de las enfermedades, la educación del paciente y la comprensión de los factores sociales y metabólicos que influyen en la salud.

Como subraya Bishop, “identificar y corregir los factores de riesgo a tiempo es la mejor estrategia para evitar que una enfermedad silenciosa se convierta en una amenaza grave”.

 

 

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