El Tribunal Supremo Electoral (TSE) proclamó este martes los resultados de las elecciones generales del pasado 17 de agosto y asignó los escaños legislativos a las fuerzas políticas que lograron la votación suficiente para ello. Son en total seis bancadas y una representación de una organización indígena que conforman la Asamblea Legislativa con un total de 166 escaños en Senado y Diputados, más nueve representantes supraestatales.
El conteo ratificó la victoria del Partido Demócrata Cristiano (PDC), que postuló a Rodrigo Paz y Edman Lara, aunque sin la contundencia suficiente para asumir directamente el Gobierno. Por ello, el país se encamina a un histórico balotaje que se disputará el próximo 19 de octubre entre Paz y Jorge Tuto Quiroga, de la alianza Libre.
Para ello el presidente del TSE, Óscar Hassenteufel convocó a sesión de Sala Plena pública que fue presenciada por los delegados de las misiones de observación y la prensa. “Fue un día de fiesta democrática, de absoluta tranquilidad, salvo algún hecho aislado que siempre suele ocurrir. En general fue una demostración más de la vocación democrática y cívica del pueblo boliviano”, afirmó.
El cómputo y los escaños El escrutinio final confirmó al PDC como la primera fuerza política del país, aunque sin la mayoría absoluta para gobernar en solitario. Con 1.717.432 votos, equivalentes al 32,06%, el PDC aseguró la bancada más numerosa en la Asamblea, mientras que Libre, de Tuto Quiroga y Juan Pablo Velasco, se consolidó como la segunda fuerza con el 26,70% de los votos, lo que representa 1.430.000 sufragios. Más atrás quedó la Alianza Unidad de Samuel Doria Medina, que obtuvo 1.054.568 votos (19,69%) del total, seguida por la Alianza Popular de Andrónico Rodríguez con 456.002 votos (8,51%) y el frente APB-Súmate de Manfred Reyes Villa, que logró 361.640 votos (6,75%). En tanto, el MAS, con Eduardo del Castillo como candidato, apenas consiguió 169.887 votos (3,17%). Aún más abajo quedaron la alianza Fuerza del Pueblo–UCS, de Jhonny Fernández, con 89.253 votos (1,67%), y Libertad y Progreso- ADN de Pavel Aracena, con 77.576 votos (1,45%). Ambas organizaciones, al no superar el umbral del 3% exigido por la Ley de Organizaciones Políticas, perderán su personería. De los 7,9 millones de habilitados para votar, lo hicieron 6,9 millones. El conteo final refleja 5,3 millones de votos válidos, 1,37 millones de votos nulos y 172 mil sufragios en blanco, un dato que muestra el alto nivel de participación. Con estos resultados, el PDC obtuvo 70 representantes: 16 senadores, 49 diputados y cinco supraestatales; Libre alcanzó 53 asambleístas, con 12 senadores, 39 diputados y dos supraestatales. La Alianza Unidad tendrá 35 legisladores, divididos en siete senadores, 26 diputados y dos supraestatales. Alianza Popular contará con ocho diputados, APB-Súmate con seis escaños —un senador y cinco diputados—, mientras que el MAS, pese a su debacle electoral, logró retener dos curules en Diputados. Finalmente, la organización indígena Bia Yuqui consiguió un diputado, un hecho inédito en la historia. El nuevo Parlamento, fragmentado y sin una fuerza con mayoría absoluta, anticipa negociaciones y pactos para definir la gobernabilidad en un escenario que, a decir de los protagonistas del balotaje, exigirá potentes reformas. ANÁLISIS Hay un 30% de voto campesino – indígena y hay un 30% de voto popular, como transportistas, gremiales, cuentapropistas que se han sentido huérfanos y desilusionados por la corrupción del MAS y los hechos de estupro que involucran a Evo Morales. Esta masa que antes respondía a Evo Morales, en esa orfandad buscó dónde refugiarse y encontró a Rodrigo Paz Pereira y Edman Lara. Lara aportó un tanto, más por su manejo de las redes sociales como el TikTok, jóvenes votantes, pero no es tan determinante porque también Rodrigo Paz tiene su mérito por las nostalgias que inspira su padre (Jaime Paz) que era de izquierda y aún la gente lo recuerda con afecto al mirismo. Entonces todo este sector huérfano se refugia en el PDC y eso no lo hemos visto venir, no lo hemos analizado y esa votación que es una gran mayoría, refleja el comportamiento de una sociedad que muestra cierto apego al socialismo. Pero hay otra fuerza que no es minoría (Libre) que tiene una distinta tendencia que no es paternalista, rechaza el Estado centralista, reniega por la corrupción que está dejando el MAS, y que exige respeto a los derechos humanos y a la propiedad privada. Y lo ideal es que exista una complementación entre ambas fuerzas. Los nuevos liderazgos tendrían que llevar al electorado a una conciliación nacional. El sector mayoritario se va a comportar en la medida de la cordura, sensatez y prudencia que muestren Rodrigo Paz y Edman Lara, y se puede conducir a un proceso de transición pacífica, pero si se exacerba como hacía Evo Morales, puede volver a levantar resentimientos.
El voto popular para Evo buscó refugio en Paz
Por Williams Bascopé Laruta, constitucionalista
Esta elección que ha pasado nos da una tomografía política. En este escenario hay una tendencia que debe quedar clara para todos, especialmente para los políticos: el sector popular e indígena es el más fuerte en el país.