El presidente Luis Arce, en el marco de la IV cumbre de la Amazonia que se realizó ayer en Belém, Brasil, dijo que en una reunión con el anfitrión Lula da Silva, conversaron sobre seguridad fronteriza, minería ilegal, narcotráfico y otros. “En un grato encuentro con el hermano presidente Lula, en Brasil, avanzamos en una amplia agenda bilateral que incluye comercio, gas, energía eléctrica, urea, integración física, lucha contra el contrabando, recursos hídricos y seguridad fronteriza, entre otros” escribió en su cuenta de Twitter. El jefe de bancada de Comunidad Ciudadana (CC) en Diputados, Enrique Urquidi, comentó que “tenemos a peces gordos que se instalan en Santa Cruz porque tienen todas las facilidades. Ojalá se pudiera tener mayor coordinación con Brasil, para que estos señores no entren al país como a su casa. Pueden firmar muchos convenios, pero dentro de Bolivia tenemos un gobierno permisivo, tolerante y cómplice del narcotráfico”, aseveró. En la misma línea, como presidente del país que tiene más de 3 mil kilómetros de frontera amazónica con Brasil, planteó siete líneas de acción. El séptimo punto establece que se debe “construir una agenda subregional para combatir la minería ilegal, el narcotráfico y el crimen organizado, reconociendo su impacto multidimensional en el medio ambiente y la sociedad. En una entrevista con el canal estatal, el mandatario señaló que la Cumbre se tocó un tema que es común con otros países. “La minería ilegal, contaminación, desforestación. Queda claro que los fenómenos que ocurren dentro de la Amazonía, incluido el narcotráfico, nos obligan a ver no solamente políticas nacionales sino una regional”. Con respecto a la minería ilegal, el diputado opositor dijo que “es un doble discurso, Arce afirma que piensan luchar contra la minería ilegal, pero Bolivia es uno de los más grandes importadores de mercurio, pese al daño que hace. El control de la exportación del oro es nula, pura farsa”. Las otras seis líneas planteadas por Arce fueron las siguientes: Mejorar la cooperación regional a través del fortalecimiento de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) como entidad de gestión soberana de los territorios amazónicos. Segundo, reclamar financiamiento no reembolsable y tecnologías innovadoras con liberación de patentes para el desarrollo de la región amazónica y sus habitantes; participar activamente en mecanismos de integración regional, como la Celac, promover alternativas de desarrollo sustentable para la Amazonía. Fomentar la integración regional para enfrentar desafíos críticos en la Amazonía, con políticas integrales y coordinadas a nivel nacional e internacional; evitar la militarización extranjera y la injerencia de ONG con agendas ajenas a los intereses de los países amazónicos. Arce complementó que fue una reunión “altamente positiva” porque se acordaron políticas no solamente para enfrentar el riesgo que implica la sostenibilidad de los seres vivos dentro de la amazonía. “Nuestras comunidades no tienen actividades que sean compatibles con la preservación de la madre tierra, que esas familias puedan generar ingresos que les salir de la pobreza cuidándola”. En su discurso en la plenaria, el mandatario resaltó la grave crisis estructural que atraviesan la Amazonía y sus ecosistemas, haciendo un llamado urgente a tomar conciencia y emprender acciones para abordar esta situación. El presidente apuntó que el capitalismo está poniendo en peligro las dos fuentes de generación de riqueza: la humanidad y la naturaleza, sin garantizar su reproducción y explotando los recursos naturales de manera insostenible. “La Amazonía enfrenta hoy en día a un modelo de economía basado en la maximización del crecimiento económico que prioriza intereses a corto plazo, como la expansión de la frontera agrícola y la explotación de recursos naturales, sin considerar adecuadamente lasconsecuencias ambientales y sociales a largo plazo”, denunció Arce. Además, señaló que este desequilibrio amenaza los ecosistemas y la vida en el planeta, poniendo en riesgo a las más de 390.000 especies de plantas y a las 16.000 especies de árboles que habitan la Amazonia.