La fijación de tarifas para los micros ocupa enorme cantidad de tiempo y energía de la gestión municipal y de la sociedad toda, ¿no debería ser una tarea simple y casi automática de la gestión del transporte? Si se estuviese trabajando con una empresa especializada de transporte público y existiese un contrato fruto de una concesión, pues no habría problema, ya que todo eso estaría establecido en el contrato, como por ejemplo sucede con el manejo de residuos sólidos. El problema es que como el transporte público se maneja de una manera completamente informal, sin una empresa responsable y sin un contrato claro, el problema de la tarifa se convierte cada vez en un drama social y político recurrente, que siempre se resuelve a favor de transportistas porque ellos tienen el cuchillo de la parte del mango: la gente tiene que transportarse y ellos tienen el monopolio de ese transporte, y las autoridades tienen en general poca capacidad de gestión por tanto, al final del día, no queda mas que aceptar sus condiciones. El Concejo Municipal ha decidido romper ese circulo vicioso: Por primera vez, se define que las tarifas son un simple problema recurrente de gestión, mientras que la creación de un verdadero, legal y eficiente servicio de transporte publico es un problema estructural. El Concejo Municipal ha agarrado al toro por las astas y ha decidido dejar bien claro que una cosa es la revisión de tarifas, un simple problema de gestión y otra cosa, y mas importante justamente para evitar estas crisis cíclicas es organizar el servicio de manera eficiente y legal, mediante un contrato de concesión a una sola instancia legal (cooperativa, empresa, llámenla como quieran) con la cual se suscribe un contrato que define todos los detalles y responsabilidades y procedimientos del servicio, entre ellos, la revisión de tarifas. Por eso ha emitido una ley que obliga al ejecutivo a crear un verdadero sistema integrado de transporte SIT ¡ hermosa tarea para una gestión! Si el alcalde no entiende que este es el camino, e insiste en la chicana, en la pelea con el Concejo, en los detalles de gestión, sin encarar los problemas estructurales, quiere decir que, o no tiene la capacidad para entender la profundidad del tema (malos asesores) o protege a ultranza intereses empresariales de los transportistas. Esperemos que sus asesores lo encaminen por el camino que corresponde a una MAE, máxima autoridad ejecutiva de la institución, que es la de velar por sus ciudadanos enfrentando los problemas estructurales, y no perderse en los detalles de gestión, que ya deberían estar automáticamente resueltos en un buen contrato, con un serio prestador del servicio. Los ciudadanos felicitamos al Concejo Municipal por su decisión y esperamos que el alcalde recoja el desafío y muestre que está a la altura de las expectativas.