La región de Nagorno Karabaj ha perdido ya a casi toda su población armenia, con la entrada de más de 100.000 refugiados en la vecina república de Armenia después de la victoriosa ofensiva militar azerbaiyana.
"100.437 personas entraron a Armenia desde la capitulación de los separatistas armenios de este territorio enclavado en Azerbaiyán, indicó el sábado Nazeli Baghdassarián, portavoz del primer ministro armenio, Nikol Pashinian.
Agarré mis joyas, sólo eso. Las mujeres, los niños y los ancianos, todo el mundo se fue con el primer vehículo que encontró, contó Ofelia Hairapetian a la AFP desde la localidad armenia de Vayk.
Teniendo en cuenta el dato oficial de que 120.000 armenios vivían en este territorio del Cáucaso, la cifra significa que más del 80% de ellos abandonaron sus hogares por miedo a las represalias de las fuerzas azerbaiyanas y pese a los llamados de Bakú a permanecer en sus casas.
Tras la ofensiva, los separatistas de Nagorno Karabaj anunciaron la disolución para el próximo 1 de enero de su república, proclamada hace tres décadas.
Quedan algunos cientos de funcionarios, urgentistas, voluntarios y personas con necesidades especiales, que también se están preparando para partir, escribió en la red social X (antes Twitter) el exmediador para los derechos de Nagorno Karabaj, Artak Beglarián.
Según matizó, estas informaciones no son oficiales.
Muchos armenios quemaron sus efectos personales antes de huir.
Azerbaiyán anuncia muerte de un soldado En el paso fronterizo de Kornidzor un periodista de la AFP vio llegar ambulancias y los agentes desplegados le indicaron que esperaban la llegada de los últimos autobuses con civiles. En la ciudad armenia más próxima, Goris, cientos de refugiados esperaban en la plaza con sus maletas a que les propusieran un albergue donde dormir. Garri Hariumián, un exsoldado de 38 años, contó que eliminó de su teléfono las fotos de sus compañeros muertos en el frente para evitarse problemas con las fuerzas azerbaiyanas durante su salida. Las tensiones entre los dos vecinos del Cáucaso se intensificaron este sábado después de que Azerbaiyán anunciara que uno de sus soldados había sido abatido por un francotirador apostado del lado armenio de la frontera. Armenia se apresuró en negar esa acusación. La ofensiva relámpago con la que Bakú recuperó el control efectivo de este territorio dejó cerca de 600 muertos. Los combates se cobraron la vida de unos 200 soldados de cada lado. La ONU anunció el envío este fin de semana de una misión a Nagorno Karabaj para evaluar las necesidades humanitarias, la primera delegación en más de 30 años que visita este territorio. Nagorno Karabaj, de mayoría armenia y cristiana, hizo secesión de Azerbaiyán, de mayoría musulmana, durante la desintegración de la Unión Soviética. Desde entonces los armenios de este territorio, que contaron con apoyo de Ereván, estuvieron enfrentados al poder de Azerbaiyán, y libraron dos guerras, una entre 1988 y 1994 y la última a fines de 2020, en la que perdieron varios territorios. Protesta en Armenia En su huida por la única carretera que conecta Nagorno Karabaj con Armenia, al menos 170 personas murieron al producirse el lunes una explosión en un depósito de carburantes. El accidente dejó también 349 heridos. Este flujo ininterrumpido y caótico ha reavivado las acusaciones de limpieza étnica por parte de Ereván, que apeló a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y reclamó medidas urgentes para proteger a los habitantes del enclave. Bakú rechaza estas acusaciones y afirma que los habitantes del enclave pudieron elegir si irse o quedarse. No podemos aceptar las acusaciones de limpieza étnica o de genocidio, subrayó a la AFP Hikmet Hajiyev, un consejero del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev. Varios altos mandos del gobierno del enclave han sido detenidos acusados de terrorismo y otros crímenes, incluyendo el encargado de Relaciones Exteriores, David Babaián, arrestado el viernes. Hajiyev aseguró que Bakú había detenido a cinco o seis personas, que acusó de crímenes de guerra. En Armenia, de 2,8 millones de habitantes, cerca de 3.000 detractores del primer ministro armenio, acusado de pasividad ante la victoria fulgurante de las tropas azerbaiyanas, se manifestaron en la plaza central de la capital. Perdimos a Karabaj, ahora no queremos perder Armenia, dijo Maria Asatryan, una linguista de 38 años, a la AFP. Armenia echa la culpa a Rusia, un país tradicionalmente aliado que desde 2020 contaba con soldados de mantenimiento de paz en la zona y que en esta ocasión no intervinieron para garantizar el cumplimiento del alto el fuego. Negociaciones entre autoridades azerbaiyanas y dirigentes del enclave sobre la transición están previstas para el lunes en Stepanakert, según AFP.