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Historias de ‘rotondas’, los vecinos dicen que nadie les paga para bloquear

Jueves, 03 de noviembre de 2022 a las 23:00
Los puntos de bloqueo resumen los matices que conforman la sociedad cruceña. Hay nacidos en el departamento, y también los que llegaron en busca de mejores días. Son vecinos, familias completas, hay de todas las edades y estratos sociales


En los días de paro indefinido por el censo se ve de todo. Desde las intersecciones más amigables, hasta las que tienen una fuerte tensión en el ambiente.

Mientras más se alejan del centro de la ciudad, los puntos de bloqueo sufren mayor presión y riesgo de enfrentamientosUna de las zonas emblemáticas de lucha por el censo es la avenida Santos Dumont.

A la altura del quinto anillo, un grupo de mujeres encabeza la medida de protesta. Las caras de tres de ellas se hicieron virales cuando obstaculizaron el paso de policías de la Unidad Táctica de Operaciones de la Policía (UTOP). Fueron gasificadas, y según una de ellas, a su hijo, los uniformados lo amenazaron de muerte por exigir respeto a mujeres mayores.

Posaron para la cámara de EL DEBER, pero prefirieron no dar sus nombres. Aseguran que todos los días les toman fotografías y las filman, y que por eso el clima es ‘pesado’.

“Hay mucha gente nerviosa durante el día porque son pocos. Es después de las cuatro de la tarde que más salen con sus niños”, dijo una de ellas, chicote en mano, ofrecido al concejal José Quiroz.

La misma vecina lamentó que ahora ataquen con más intensidad ese punto que en los 21 días, porque los masistas ya llegaron hasta el quinto anillo. 

Los utilizan, el día del enfrentamiento, cuando llovió había señoras mayores que botaban sus ponchillos para huir. Después se reencontraron en la Radial 13, llegaron a una cancha y algunas lloraban perdidas. No somos pagados, no somos del MAS, más bien ellos buscan a los más débiles y pobres para pagarles, incluso los abandonan luego de acarrearlos, así es el masismo, opinó.

‘Marisol’ es la que dona todos los días la carne para 180 platos en los tres turnos y en solo uno de los cuatro puntos de bloqueo de la misma rotonda. Dijo que lo hace porque tiene muchos bienes, matadero, puestos comerciales, y no tiene la intención de dejar que el Estado los quite a sus hijos, ni de que en un futuro sus descendientes mendiguen hasta por un kilo de azúcar. 

A diferencia de otros, aseguró que para ella no es opción volverse masista para salvar sus bienes. Lamentó que muchos adinerados sigan esa lógica.

“Nunca me gustó el MAS. Mi hermano mayor es abogado y masista a muerte, es fiscal, me reclama que peleo por Camacho, pero no es por él, es por el futuro. Conozco Cuba, sé cómo viven allá”, dijo.

Marisol fue la primera agredida por la UTOP. Contó que todo ocurrió porque no dejaban pasar por ningún lado a los pacos, ya que tenían diez cajas de explosivos y gases, que servirían para reprimir en la refinería. 

Me tumbaron. Me arrodillé, uno vino a levantarme y mis amigas se metieron, el paco me agarró del brazo y por golpearme tumbó su celular, no supo qué hacer. Antes de irse nos gasificaron, de frente, en la cara. A mi hijito tuvieron que sacarle algo del ojo por esa agresión, compartió.

Después de ese incidente, los policías comunes pueden pasar, pero la UTOP no tiene pisada ahí, dijeron a una sola voz. También contaron que la noche del enfrentamiento en La Guardia, impidieron el paso de diez camionetas policiales.

Dicen que trabajan en coordinación con otros vecinos, y que al primer llamado del quinto anillo y Santos Dumont, responden los bloqueadores de las avenidas Moscú, Vallegrande, Brasil, cuarto anillo y Santos Dumont, y San Aurelio. Esta coordinación viene de la época de los 21 días, explicó.

Otras mujeres de ese punto de bloqueo son amas de casa, esposas de taxistas, y una tiene puesto en el mercado. Algunas de ellas acuden cada vez que hay problemas en la refinería de Palmasola, para auxiliar a sus vecinos, y ya han sufrido heridas. 

Aparte están los varones, algunos hijos y otros familiares de las mujeres, que entran en escena cuando el ambiente se calienta más. 

No aceptan dinero como donación, pero sí víveres, porque siempre hacen falta. En ese punto confluyen los habitantes de los barrios Bajo Olivo, Alto Olivo, España, y El Deber.

Foto: Las mujeres del quinto anillo y Santos Dumont

En el sexto anillo, Nazareth y su hermano también viven con el temor de los enfrentamientos porque tienen cerca la refinería de Palmasola. Prefiere no dar su apellido; con otro vecino, aseguraron que nadie les paga por bloquear.

“Venimos por convicción, no queremos una Cuba o Venezuela. Somos vecinos que pedimos al presidente que abrogue esa ley maldita. Amamos a este departamento, vivimos acá”, dijeron.

Foto: Nazareth con uno de los vecinos del sexto anillo y Santos Dumont 

El Plan 3.000 no es masista
Los casi 30 integrantes de la familia Salinas tienen el reto de bloquear uno de los puntos más calientes, el Plan 3.000, por el barrio Juana Azurduy.

Abuelo, padres, hijos, yernos y nietos, todos habitantes de una misma casa, se turnan para impedir el paso de los vehículos.

Diego Salinas, uno de ellos, reconoció que van a confrontarlos a veces, pero que ya están organizados y al llamado responden de los barrios Guapurú, Gallito y El Quior, entre otros.

“Siempre se nos apegan y nos preguntan cuánto nos pagan, que por qué peleamos por Camacho, les decimos que no es por él, sino por una mejor vida, por lo menos para nuestros hijos. El Plan 3.000 no es masista, los masistas son los gremiales que salen bajo amenaza de multa”, aludió.

Según Salinas, al ver el constante sacrificio de él y de su parentela, algunos vecinos les llevan víveres. Somos hartos, una familia numerosa, dijo.

Foto: La familia Salinas en su punto de bloqueo

Anoche, en la Madre India, una de las rotondas más amigables, hubo misa y concierto de Bolivia Band. Un día antes, estuvo el autor del monumento, David Paz.
Nena Arias, vocera de los vecinos, también respondió que la gente va por convicción y por amistad. En ese punto hay empresarios y muchos profesionales.
“Nos mueve el amor por Santa Cruz, nuestro pueblo, por Bolivia y el censo es para todos”, dijo.

Según ella, se permiten este tipo de encuentros porque los vecinos no deben estar tensos todo el tiempo, con el tema de los vehículos, etc. En la noche nos relajamos un poco para arremeter con el cuidado de nuestras esquinas, ya que tenemos nueve bocacalles, argumentó.

Arias enfatizó en que el censo es algo que beneficiará a todos, cambas, collas y chapacos, principalmente en lo que respecta a salud y educación. 

Recordó que la gente del cuarto anillo hacia afuera es la más abandonada en este sentido, ya que paga ítems porque no hay suficientes profesores, y que los hospitales tampoco abren por la falta de ítems.

Sobre la tozudez del Gobierno nacional con respecto a algo tan beneficioso como un censo, dijo que la negativa tiene un trasfondo muy fuerte, es que no sepamos con cuántos votos se hizo el fraude en las elecciones pasadas. Esta negativa radica 100% en los votos aumentados para las elecciones anteriores y también la de Evo Morales, apuntó.

Explicó que su rotonda tiene cuatro toldos que se turnan para las ollas comunes y que reúnen a vecinos de varios barrios, como Los Choferes, El Trompillo, Petrolero Sur, El Pajonal, las avenidas Argentina y Las Américas, e incluso la Brasil, San Aurelio y Santos Dumont.

Han tenido dos sucesos molestos. Uno cuando las bartolinas fueron hasta su rotonda, custodiadas por la Defensoría del Pueblo, y otra cuando a uno de los líderes del grupo le partieron la cabeza de un palazo.

Vino un grupo del ministro Edgar Montaño, que miraba y se reía de palco con lo que pasaba aquí. Le partieron la cabeza a uno de nuestros líderes de la zona, lamentó Arias.

Foto: Firmes en el monumento a la Madre India

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