El viceministro de Desarrollo Agropecuario, Álvaro Mollinedo, afirmó este martes que el Gobierno no descarta la posibilidad de importar carne bovina si esto permite ofrecer precios más accesibles a la población, aunque subrayó que los datos oficiales muestran que Bolivia tiene excedentes suficientes para abastecer el mercado interno e incluso exportar.
“Si vemos conveniente la importación y puede llegar a un precio más accesible a nuestra población, ¿por qué no hacerlo?”, declaró Mollinedo en una conferencia de prensa.
La autoridad explicó que el Ejecutivo mantiene un cruce de información constante con los productores ganaderos, y que los registros actuales muestran superávit en la producción cárnica. Según Mollinedo, el precio del kilo en gancho en mataderos puede alcanzar los 38 o 39 bolivianos, mientras que en plantas industriales se comercializa en 30 bolivianos. “Ustedes mismos pueden ir con sus cámaras y van a ver la diferencia. Es casi entre ocho y nueve bolivianos”, dijo, apuntando a márgenes amplios en la cadena de comercialización. En ese contexto, el viceministro hizo un llamado a la “voluntad de ambas partes” —productores y comercializadores— para ajustar los precios al consumidor final. “El boliviano no siente que hay producción de carne en Bolivia, más bien pareciera que no hay, por eso los precios están empezando a subir”, advirtió. Mollinedo insistió en que el país tiene capacidad para sostener el consumo interno y fomentar la exportación, pero dijo que el Gobierno no se cerrará a medidas como la importación si se considera necesaria para proteger el poder adquisitivo de las familias.