El nuevo presidente de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (Fepsc), Óscar Mario Justiniano, asegura que, si bien hasta el momento se ha logrado mantener la estabilidad, quedan varios temas pendientes. Uno de ellos, la necesidad de convocar al empresariado para trabajar de forma conjunta por una verdadera reactivación económica.
Desde su experiencia como past presidente de la CAO, ¿qué puede aportar a la Fepsc? Es comprensible que existan reclamos por una mayor representación. Sin embargo, considero que la mayoría de los dirigentes gremiales del sector privado desarrollan un trabajo meritorio en una coyuntura muy compleja, donde existe poca disponibilidad de diálogo, las posiciones son contrapuestas y se persiguen objetivos individuales por sobre el bien común. Es un elemento a trabajar con todos los actores de todas las cadenas. ¿Cuál es el desempeño real de la economía sectorial? ¿Cómo evalúa la gestión económica del presidente Luis Arce? El aparato estatal, desde la pospandemia, habla de reconstrucción de la economía, ¿usted advierte resultados efectivos en ese ámbito o qué factores cree que condicionan un avance? En un contexto global favorable de precios históricos de los commodities, ¿qué acciones deben darse para sacar ventaja y qué gana Bolivia? Acompañar al sector privado en la búsqueda y consolidación de mercados es un rol en el cual el Estado debe poner mayores iniciativas. En el tema normativo y de regulación, ¿cuántas oportunidades pierde Bolivia por la falta de libertad plena para exportar? Preocupa la disminución de las reservas internacionales, ¿cuáles creen que son los riesgos si la tendencia persiste a la baja y qué acciones se deben aplicar para incrementarlas? La baja inflación, con una moneda fuerte en la región ¿cómo incide en la actividad del sector? Tener una moneda fuerte y una baja inflación es importante para la estabilidad económica. Sin embargo, cuando se abren brechas cambiarias muy grandes con los países vecinos, se produce un incremento del contrabando, se reduce la competitividad de los productos nacionales afectando la industria nacional y drenando las divisas del país. Dada la coyuntura de iliquidez, ¿el Gobierno debiera ser más proclive al diálogo? ¿Es posible un incremento salarial en la proporción que exige la COB?, ¿cuál es el planteamiento del sector privado? ¿Tienen cifras de cómo aumenta el desempleo a partir de los aumentos salariales e impuestos en Bolivia? El empleo informal se mueve entre el 85% y el 90%, según las fuentes que se utilicen, pero todas coinciden en que se ha incrementado de forma sostenida. En esa misma medida, el trabajo formal ha pasado de más del 20% en 2019 a menos del 15%, según los datos de 2022. Alta incidencia de informalidad y de contrabando, ¿cuáles pueden ser las detonantes de estos dos factores en la economía productiva y el empleo formal? Incertidumbre, volatilidad de precios y riesgos de recesión reflejan las perspectivas económicas a escala global para este año. El Gobierno asegura que el modelo económico está preparado para resistir estos embates externos, ¿qué opina al respecto? Los cambios en la economía global siempre tendrán efectos en las economías nacionales. El éxito está en hacer de las crisis oportunidades y en los casos extremos, minimizar los daños. La realidad actual nos muestra que las manifestaciones de estabilidad no son del todo reales y que nuestra economía no está blindada a los cambios de la economía mundial. Sector fabril de Santa Cruz, advierte que la informalidad y el contrabando están destruyendo industrias y poniendo en riesgo y precarizando el empleo formal de calidad
Pronto serán 10 años de estar participando en instituciones productivas. Empecé en 2013 en la Asociación Departamental de Productores de Cerdo (Adepor), como miembro del directorio y posteriormente como presidente, y luego en la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) donde fui director, primer y segundo vicepresidente, y presidente por dos años. En cada una adquirí experiencias, conocimiento de la realidad departamental y del país y relacionamiento con organismos públicos y privados, nacionales e internacionales. Vivencias que pondré al servicio de los empresarios cruceños.
¿Por qué los asociados de entidades del sector se sienten ‘abandonados’ o no representados por sus líderes en Santa Cruz?
A pesar de las limitaciones por la informalidad, el contrabando, la presión impositiva y la inseguridad jurídica, el empresariado en Santa Cruz ha continuado generando más del 40% de todos los empleos formales del país. El año pasado desde Santa Cruz se exportaron más $us 4.000 millones, lo que representa el 77% de las exportaciones no tradicionales del país y el 33% de las tradicionales.
Está visto que, a pesar de todas las dificultades, los empresarios cruceños continúan generando empleos y oportunidades para el desarrollo de la región y el país.
El Gobierno del presidente Luis Arce, además de enfrentar la incertidumbre en los mercados internacionales, tiene un contexto nacional complejo plagado de conflictos políticos y sociales.
Hasta el momento se ha logrado mantener la estabilidad, pero han quedado varios temas pendientes. Uno de ellos es la necesidad de convocar al empresariado para trabajar de forma conjunta por una verdadera reactivación económica.
El modelo de país basado en la producción de hidrocarburos necesita ser modificado. Es necesario, además, desarrollar programas de energías renovables y amigables con el medioambiente, fomentar las exportaciones de productos no tradicionales e industrializarlos. Esta es una tarea que el Gobierno Nacional debe impulsar escuchando a todos los actores económicos.
Es evidente que los indicadores muestran una recuperación y que el país ha logrado superar los momentos más duros de la crisis. La resiliencia de la iniciativa privada de los bolivianos ha sido un factor clave en estos avances. Desde quienes sustituyeron el empleo perdido por el autoempleo, hasta los trabajadores que unieron esfuerzos para salvar y proyectar hacia adelante comercios, industria y servicios.
Es recurrente oír al sector empresarial cruceño y del país demandar garantías, certidumbre y seguridad jurídica y social, de darse estas condiciones ¿cuál puede ser el aporte sectorial?
En un escenario tan complicado como el actual, los empresarios cruceños han mostrado su capacidad para superar un cúmulo de problemas y continuar avanzando. Si se dan soluciones a temas como el contrabando y la corrupción, será mucho más sencillo para los empresarios incrementar la generación de empleo digno, mejorar la productividad y los ingresos de todos los bolivianos. El uso de la biotecnología y la eliminación de las restricciones para las exportaciones, podrían redundar en un mayor crecimiento en la producción. La seguridad es un pilar fundamental para garantizar inversiones y desarrollo a largo plazo.
El Estado históricamente ha sido poco eficiente en la promoción del país. Además, su efectiva inserción en el comercio internacional se ve dificultada por razones de logística, sanitarias y de restricciones normativas. Para aprovechar los buenos precios de los commodities se deben eliminar todas las restricciones a las exportaciones, permitir el uso de la biotecnología, estimular el desarrollo productivo y abrir nuevos mercados internacionales.
Son muchas las oportunidades que se pierden de incrementar el crecimiento por la falta de entendimiento entre el sector público y el sector privado. Bolivia es un país sobrerregulado, pues existe una pesada pirámide normativa que se constituye en un obstáculo para la iniciativa privada. Los servidores públicos actúan más como recaudadores de impuestos que como colaboradores de las iniciativas empresariales.
Las reservas sirven para garantizar los pagos internacionales, atender el servicio de la deuda, mantener la estabilidad de la moneda nacional y, además, como garantía de empréstitos contratados en el exterior. La caída de las reservas pone en riesgo todos esos aspectos. Para incrementar esas reservas se necesita mejorar las exportaciones, reducir las importaciones y disminuir el gasto público. El principal peligro es que no podamos importar los insumos necesarios para nuestra industria.
La caída de las exportaciones de gas y el constante incremento de las importaciones de gasolina y diésel dejan números rojos en los ingresos del Estado. La mejor manera de sustituir estos ingresos es incrementando las exportaciones de productos con valor agregado y multiplicando las actividades de la economía naranja que atraen divisas y generan empleo. Para ello es fundamental generar un acercamiento entre el sector público y el privado, dinamizando sus actividades y promocionando el país.
La demanda de un incremento del 10% de la COB es excesiva y no tiene argumentos técnicos que la justifiquen. El sector privado no está en condiciones de incrementar salarios debido a que aún no es posible hablar de un crecimiento real de su economía.
El incremento salarial encarecerá los costos laborales, reducirá la competitividad industrial y alentará al contrabando. Los incrementos salariales, por lo general, han incrementado la informalidad y el autoempleo.
Mientras la informalidad y el contrabando crecen, la economía productiva y el empleo formal se reducen, además, el sector empresarial y productivo sufre una presión fiscal cada vez mayor.Lea también
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