Durante el periodo de emergencia sanitaria, más 15.000 unidades productivas forestales paralizaron sus actividades dejando al complejo productivo en serias dificultades, informó el gerente general de la Cámara Forestal de Bolivia, Jorge Ávila. Además, se prevé que al menos 5.000 empresas del sector cierren sus puertas.
El ejecutivo, señaló que la situación es complicada porque la actividad forestal se vio afectada en tres frentes: La comercialización interna, la provisión de materia para industrias del sector y una leve reducción de las exportaciones.
“La comercialización y la provisión se detuvo un 100%, porque no hay actividades comerciales. Nadie está con las barracas abiertas. Todo está cerrado”, señaló.