En un contexto marcado por la informalidad, la alta carga normativa y la incertidumbre jurídica, las relaciones laborales se han convertido en uno de los mayores desafíos para las empresas en Bolivia. Así lo sostiene Karina Jordán, socia de Gumucio Litigation Corporate y responsable del área laboral y de seguridad social, quien advierte que el principal reto actual es sostener el empleo formal sin perder competitividad frente a un mercado donde la informalidad opera con claras ventajas.
Jordán explica que el problema no radica en la protección al trabajador, sino en la imprevisibilidad jurídica, generada por interpretaciones administrativas y judiciales variables, muchas veces influenciadas por el contexto político. “Existen exigencias que exceden la norma e incluso resultan de imposible ejecución”, señala, afectando la toma de decisiones empresariales y elevando el riesgo operativo.
En este escenario, el asesoramiento laboral ha experimentado una evolución significativa. Según la experta, las empresas han comenzado a migrar de un enfoque reactivo, centrado en resolver conflictos una vez producidos, hacia una gestión preventiva y estratégica del riesgo laboral. “Hoy los clientes ya no preguntan solo cómo defenderse, sino cómo evitar problemas”, afirma, destacando la importancia de contar con asesoría especializada que actúe como un socio estratégico del negocio y no solo como un consultor legal.
Para enfrentar un entorno normativo cambiante sin afectar la competitividad, Jordán recomienda identificar riesgos laborales críticos, tomar decisiones basadas en análisis de costo–riesgo y contar con una asesoría integrada que participe activamente en los procesos decisorios. Asimismo, subraya la necesidad de mantener documentación clara, actualizada y sistemática, desde contratos y reglamentos internos hasta registros de asistencia y procesos disciplinarios.
Entre los errores más frecuentes que observa en las empresas, menciona las desvinculaciones mal gestionadas, la falta de documentación, la confusión entre flexibilidad e informalidad y la toma de decisiones operativas sin consulta legal oportuna. Todos estos factores, advierte, incrementan las contingencias laborales y pueden prevenirse con asesoría temprana y una cultura organizacional orientada a la prevención.
En cuanto a la gestión del talento y el bienestar laboral, Jordán sostiene que estos elementos no deben separarse del cumplimiento legal. “Bien integrados, reducen riesgos, mejoran la productividad y fortalecen la relación laboral. El verdadero desafío no es elegir entre bienestar o cumplimiento, sino usar el bienestar como una herramienta de cumplimiento inteligente”, explica.
Desde su rol en Gumucio Litigation Corporate, destaca que el enfoque preventivo no solo es jurídico, sino también estratégico y económico. “Prevenir vale más que litigar. La diferencia no está en ganar juicios, sino en evitar aquellos que nunca debieron existir”, concluye.
Mirando hacia el futuro, Jordán anticipa que el derecho laboral en Bolivia no atravesará cambios drásticos, pero exigirá a las empresas mayor prevención, documentación y estrategia, entendiendo al derecho laboral no solo como una obligación, sino como un factor clave para la sostenibilidad y el crecimiento empresarial.