Este domingo, durante la celebración de la misa en la catedral cruceña, monseñor René Leigue recordó que Jesús enfrentó al maligno en el desierto y respondió con decisión ante cada propuesta. “Jesús luchó contra las tentaciones no como Dios sino como una persona humana, tuvo la fuerza para decir no”, expresó.
Señaló que las tentaciones también se presentan hoy de diversas maneras, especialmente en el uso del poder y en la búsqueda del beneficio personal, situaciones que pueden desviar al creyente del camino correcto.
La autoridad eclesiástica dijo que Jesús respondió al tentador con la Palabra de Dios, marcando el camino que debe seguir todo cristiano. “Si no estamos enterados de la Palabra del Señor, somos presa fácil de caer frente a la tentación”, advirtió.
Cuaresma
En referencia al inicio de la Cuaresma y al llamado del Miércoles de Ceniza, el arzobispo exhortó a aprovechar este tiempo de gracia. “Déjense reconciliar con el Señor”, recordó, invitando a revisar la relación con Dios y con los demás. Subrayó que la conversión implica reconocer las faltas y asumir un compromiso serio de renovación personal.
Leigue también alertó sobre la tentación de utilizar el nombre de Dios para intereses personales. “No caigamos en esa tentación de hablar de Dios buscando mi beneficio”, dijo y recordó que la fe exige coherencia entre palabra y acción, especialmente en contextos sociales y públicos donde las decisiones afectan a toda la comunidad.