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Comienza la cuaresma y la Iglesia Católica hace un llamado a la conversión

Jueves, 19 de febrero de 2026 a las 06:52
Monseñor Julio Leigue durante la celebración del Miércoles de Ceniza en Santa Cruz

El Papa León XIV pidió “escuchar y ayunar” para renovar la vida cristiana. En Bolivia, monseñor Giovani Arana y monseñor René Leigue exhortaron a volver a Dios con el corazón y vivir este tiempo como camino de reconciliación.

El Miércoles de Ceniza marcó el inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma, un período de 40 días en el que la Iglesia Católica invita a los fieles a la conversión, la reflexión y la preparación espiritual hacia la Pascua. En templos de todo el país, la imposición de la ceniza recordó la fragilidad humana y el llamado a volver a Dios con un corazón renovado.

Desde el Vaticano, el Papa León XIV presentó su mensaje para la Cuaresma 2026 bajo el lema “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”. En el texto, difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Pontífice explicó que este es el tiempo en el que la Iglesia invita a “poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida”. Señaló que el itinerario cuaresmal es una ocasión para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo.

El Papa exhortó a pedir “la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados”, destacando que la escucha es el primer signo del deseo de entrar en relación con el otro. También subrayó la importancia del ayuno, no solo como práctica externa, sino como disposición interior que abre espacio a la Palabra y educa el hambre y la sed de justicia.

En su mensaje, León XIV invitó además a “desarmar el lenguaje”, renunciando a palabras hirientes, juicios inmediatos y calumnias. “Esforcémonos por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad”, alentó, señalando que en la familia, el trabajo, las redes sociales y los debates públicos es posible transformar palabras de odio en palabras de esperanza y paz.

En Bolivia, la celebración tuvo expresiones similares. En la Catedral Metropolitana Basílica Nuestra Señora de La Paz, monseñor Giovani Edgar Arana presidió la misa de Miércoles de Ceniza y llamó a vivir este tiempo como una oportunidad de conversión. “Vivamos la Cuaresma como un tiempo en el que recibimos de parte de Dios una llamada, la llamada de volver a él con todo el corazón”, pidió durante su homilía.

Arana recordó que la Cuaresma comienza después del Carnaval, una etapa “alegre y rica en expresión cultural, pero con mucho ruido”, y exhortó a “rasgar el corazón” para que la Palabra de Dios impulse a cambiar. “Solo quien tiene capacidad de escucha puede convertirse”, afirmó ante los fieles, antes de la imposición de la cruz de ceniza en la frente, gesto que simboliza la mortalidad y la conciencia de que “eres polvo y al polvo volverás”.

Este tiempo litúrgico invita también a revisar las actitudes cotidianas, fortalecer la oración personal y asumir compromisos concretos de cambio. La Cuaresma, según la Iglesia, no es solo tradición, sino una oportunidad real de transformación interior.

En Santa Cruz, el arzobispo René Leigue Cesari, junto a los obispos de la Arquidiócesis, celebró la primera eucaristía en la Basílica Menor de San Lorenzo. Durante la homilía, enfatizó la exhortación bíblica: “Déjense reconciliar con el Señor”, explicando que la conversión no tiene límites temporales, sino que implica un cambio profundo y permanente.

Leigue destacó que la imposición de la ceniza es signo de arrepentimiento y compromiso con una vida renovada en Dios. Subrayó que la reconciliación comienza en el corazón y se proyecta hacia los demás. “Escuchar la palabra del Señor, ahí está la clave para que nosotros nos dejemos reconciliar”, sostuvo.

Asimismo, invitó a practicar la solidaridad con discreción: “Que lo que hagamos por los demás, lo hagamos de corazón, no solamente para que nos vean”. En relación con el ayuno, propuso evitar palabras que dividan y comentarios que levanten muros, promoviendo en cambio la unidad.

Con este llamado a la escucha, al ayuno y a la reconciliación, la Iglesia abrió oficialmente el camino cuaresmal, invitando a los fieles a vivir estos 40 días como un tiempo de transformación interior y esperanza renovada.

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