Es un hecho que la cocina italiana se ha consagrado como una de las más populares en América Latina. Las pizzas, pastas y ‘masitas’ son un poco del legado que ha dejado la gastronomía italiana en este lado del continente, sobre todo en Argentina, el país que más influencia suya ha recibido. Florencia Vitale es el nombre de la protagonista de hoy. “Flor” como la llaman sus amigos y familiares, es una joven de 25 años, estudiante de Psicología. Nació en Santa Cruz, pero procedente de una familia Ítalo-argentina. La cocina siempre estuvo presente en su vida; así lo recuerda cuando desde niña esperaba los domingos para reunirse con sus familiares en casa de su abuela y degustar las deliciosas pastas caseras que esta preparaba.
El talento
Flor aprendió a cocinar desde muy joven y, gracias a la ayuda de su padre, fue puliendo su técnica en la preparación de pastas. Como su familia es amante de estas comidas, los moldes y los ingredientes nunca faltaron en casa. Su agilidad en la elaboración y su buena sazón, llamaron la atención del resto de sus familiares quienes comenzaron a pedirle más y más pastas. Este suceso despertó una idea de negocio en ella, y así surgió su emprendimiento llamado Di Vitale Pastas, inicialmente con ravioles y sorrentinos en el menú.
Decisiones
Al poco tiempo de iniciar su emprendimiento, comenzó la pandemia y con ella el confinamiento, pero al contrario de lo que sucedió con otros emprendedores y negocios en ese momento, la determinada joven vio en este suceso una oportunidad aún más grande, la pasta congelada.
Bajo el lema “quédate en casa”, Flor elaboró minuciosamente un menú con diferentes tipos de pastas rellenas precocidas y congeladas; de esa manera los clientes podrían tener una deliciosa pasta casera en cuestión de minutos; pero hay más, para aquellos que quieren la vida aun más fácil, están las salsas ya preparadas que Flor hace de manera casera y con ingredientes naturales, tal y como dicta la tradición italiana. “Estoy convencida de que la elaboración artesanal y la materia prima de calidad serán el camino a la excelencia” Cuenta nuestra protagonista. A mediados del año pasado, cuando las restricciones cesaron durante algunos meses, se animó a abrir su restaurante, implementando un nuevo concepto para los cruceños: el rodizio de pastas, donde las personas comían hasta saciarse. Le fue bien y durante algunos meses tuvo la dicha de recibir a mucha gente en su negocio, pero esa dicha se esfumó cuando comenzaron los rebrotes y volvieron las restricciones de circulación.
Visionaria
Con más experiencia y un público fiel, Flor amplió su menú y actualmente ofrece ñoquis, sorrentinos, ravioles, lasaña y canelones con diferentes rellenos como jamón y queso, espinaca con ricota, por solo nombrar algunos; también continúa ofreciendo sus salsas caseras para acompañar las pastas. La novedad llega con nuevos integrantes al menú, como las famosas empanadas tucumanas y las facturas, que es el nombre genérico con el cual se denomina en Argentina a la variedad de masas y piezas de panadería dulce. “Uno de mis planes a futuro es lograr abrir una boutique de pastas, un lugar donde las personas puedan comprar pasta fresca por kilo, salsas y otros acompañamientos” comparte Flor. Así más personas podrán vivir la experiencia de preparar una cena gourmet en casa sin todas las complicaciones que eso implica, pues de eso se encarga ella.
Los consejos
• La salsa es sin duda un elemento fundamental cuando hablamos de comer pasta, pero las que son rellenas, como es el caso de los sorrentinos, precisan de una salsa suave y ligera, para que no opaque el sabor de su relleno.
• La versatilidad de la pasta hace que esta se pueda combinar con vinos tintos, rosados, blancos e incluso espumosos. La función del vino en esta comida, es enfatizar los sabores.
• Lo principal para hacer una buena pasta es usar ingredientes de calidad, luego la paciencia pues hace que la producción sea llevadera.