El futuro profesional de miles de jóvenes comienza a definirse mucho antes de ingresar a un aula universitaria. Elegir dónde estudiar no es solo una decisión académica, sino una apuesta por el tipo de profesional —y de ciudadano— que se quiere ser en un mundo atravesado por la globalización, la incertidumbre y desafíos sociales, económicos y ambientales cada vez más complejos.
En ese contexto emerge la propuesta educativa de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), que se consolida como un actor académico con proyección nacional e internacional. La institución combina estándares internacionales, una visión sostenible y un modelo formativo orientado a generar impacto real en la sociedad.
Lejos de replicar esquemas tradicionales, Unifranz ha construido una identidad académica alineada con las demandas del presente y del futuro. Su propuesta atrae no solo a estudiantes bolivianos, sino también a jóvenes de otros países de Latinoamérica que buscan una educación superior con sentido práctico, enfoque ético y proyección internacional.
“El modelo educativo de Unifranz entiende que la sostenibilidad debe atravesar transversalmente la gestión, la formación académica y la vinculación comunitaria para formar líderes y profesionales conscientes, éticos y comprometidos. Integramos la sostenibilidad en todos los programas académicos y convertimos nuestros campus en laboratorios donde se crean soluciones reales a problemas concretos”, señala Verónica Ágreda, rectora de Unifranz.
Formación conectada con la realidad
La apuesta educativa de Unifranz va más allá de la obtención de un título profesional. Su objetivo es formar personas capaces de desenvolverse en contextos complejos, liderar procesos de transformación y adaptarse a entornos laborales dinámicos. Para ello, la universidad prioriza el desarrollo de competencias clave como la resolución de problemas, la comunicación intercultural, el liderazgo colaborativo y la innovación.
Este enfoque se sustenta en metodologías activas de aprendizaje y en una estrecha articulación con empresas, instituciones públicas y organizaciones sociales. “Las universidades latinoamericanas enfrentan hoy una encrucijada: o reproducen desigualdades estructurales o se convierten en agentes transformadores que construyen futuros sostenibles desde la diversidad territorial”, reflexiona Ágreda.
Estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) refuerzan esta necesidad de cambio: el 45% de los empleadores en América Latina identifica deficiencias en las competencias prácticas de los egresados. Frente a este desafío, Unifranz impulsa el enfoque de aprender haciendo, integrando proyectos aplicados, simulaciones profesionales y trabajo con casos reales desde los primeros semestres.
Infraestructura, calidad e internacionalización
El modelo formativo se complementa con una infraestructura diseñada para aprender en acción: laboratorios especializados, simuladores de última tecnología, espacios dinámicos y bibliotecas virtuales disponibles en sus cuatro sedes de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz.
La calidad institucional cuenta con respaldo internacional. En 2025, Unifranz obtuvo la certificación QS Stars, destacando con cinco estrellas en Empleabilidad y cuatro estrellas en Impacto Social. A ello se suma la acreditación ARCU-SUR del MERCOSUR, que facilita el reconocimiento de títulos y la movilidad académica y profesional en la región.
Además, Unifranz fue la única universidad boliviana incluida en el ranking Great Place to Work Latinoamérica 2025, reflejo de una cultura organizacional que valora al talento humano.
En un mundo interconectado, la universidad ha fortalecido su estrategia de internacionalización mediante convenios académicos, movilidad estudiantil y programas conjuntos, ampliando las oportunidades formativas y profesionales de sus estudiantes.
En este escenario, Unifranz es una alternativa sólida para los jóvenes disruptivos que aspiran a construir una carrera con impacto global.