Comprender el camino de Jesús, recorrer el camino de él hacia la Pascua. Ese fue el centro de la reflexión de este domingo 25 de febrero en la misa presidida por monseñor René Leigue, arzobispo de la Arquidiócesis cruceña.
Para Leigue, en el tiempo de Cuaresma hay que gozar de la transfiguración del señor, de su paso glorioso de ser mortal a divino, ese que le permitió resucitar de entre los muertos.
La Cuaresma es un camino en el que vamos avanzando, cada semana el señor nos va hablando y este tiempo nos anima a hacer penitencia, a escucharlo, exhortó.
Para poder escucharlo, Leigue recomendó profundizar en lo que Jesús vivió, para darse cuenta de que nosotros también tenemos que pasar por ahí.
Nadie puede llegar a sentirse bien con Dios si no ha tenido un encuentro con él y una experiencia de reconciliación con los demás, si ha saltado esta parte. De nada sirve tratar de olvidar las cosas si antes no hemos arreglado con la otra persona, si no pedimos perdón. Eso quiere enseñarnos Jesús, hay que hacer un camino en tiempo de Cuaresma, afirmó.
En este punto, el arzobispo recalcó que es importante estar bien con uno mismo, pero también con los demás, de lo contrario solo es una forma de adormecer la conciencia, de hacer las cosas bien, pero delante solo de los demás.
Recomendó entender que este tiempo litúrgico tiene signos diferentes, porque nos acostumbramos a lo mismo, hay que buscar formas de vivir la Cuaresma de una manera distinta.
También admitió que el país vive un trance por el clima. Estamos pasando un momento muy difícil, tanto que esperábamos la lluvia, gracias a Dios porque era necesaria, pero en algunos lugares también hay problemas, como en nuestra ciudad. ¿Cómo estarán los canales ahora, los barrios?, y ni qué decir otros departamentos. Es un momento de tristeza, de dolor, reflexionó, y puntualizó que es cuando justamente el señor llama a su pueblo.
Como dijimos al inicio de la Cuaresma, es tiempo de oración, de ayuno, solidaridad, limosna, de compartir con otros, el señor nos muestra que ese es el camino, exhortó.
Para el religioso, las autoridades deberían estar atentas a esta problemática, tanto las nacionales, como departamentales y locales, pero también cada uno de los miembros de la Iglesia, frente a la realidad que atraviesa el país.
Los invito a que hagan algo por los otros, ahí se manifiesta la fe profunda, como la de Abraham, cuando Dios le pidió que haga un sacrificio y le entregue a su hijo. Dios ahí constató la fe y la fidelidad de Abraham, cuando este no le negó a su hijo. Esa es la fe que debemos tener en los momentos difíciles. Cuando uno está con Dios, Dios está con uno, aseveró.
Para cerrar la homilía, Leigue invitó a profundizar en el camino que hizo Jesús en esta Cuaresma, ya que pasó por dificultades, desprecio, tantas cosas para llegar a la transfiguración.
Que esto no nos desanime, no sintamos que Dios nos abandonó en momentos difíciles. Dios no nos abandona, pero nosotros tampoco abandonemos a Dios, cerró.