Patricia Roca | Comunicadora social y catequista
La Cuaresma es un tiempo privilegiado que la Iglesia nos regala cada año para detenernos, hacer silencio y volver el corazón a Dios. No es solo un período de renuncias exteriores, sino un camino interior de conversión, de verdad y de amor.
Este año jubilar, vivir el tiempo de la Cuaresma de la mano de san Francisco de Asís y san Juan de la Cruz es una gracia especial, pues ambos santos, desde caminos distintos, nos conducen al mismo centro: el amor de Dios que transforma la vida.
San Francisco de Asís, el Evangelio con sencillez
El santo patrono de los animales y el medio ambiente nos enseña a vivir este tiempo desde el despojo alegre y confiado. Su conversión comenzó cuando aprendió a soltar seguridades y bienes personales para abrazar el Evangelio.
Para él, el ayuno no era solo privarse de alimentos, sino liberarse de todo aquello que endurece el corazón; la limosna era fraternidad concreta y la oración, alabanza confiada al Padre.
Como él mismo nos recuerda: “Es dando como se recibe, es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra”. Su testimonio invita a redescubrir la fuerza espiritual de la sencillez, del cuidado y de la entrega cotidiana.
San Juan de la Cruz:
“Para venir a gustarlo todo, no quieras tener gusto en nada”
San Juan fue el reformador de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo.
Una Cuaresma más silenciosa:
El cofundador de la Orden de los Carmelitas Descalzos con santa Teresa de Jesús, nos inspira a una Cuaresma más silenciosa y profunda, marcada por la purificación interior. Su experiencia espiritual, expresada en la noche oscura, no es un camino de desesperanza, sino de transformación.
En la renuncia interior y en el silencio, el alma se va vaciando de apegos y falsas seguridades para dejar espacio a Dios.
Hoy, desde esta espiritualidad…
El profesor y carmelita descalzo seglar, Andrés Ramos propone claves concretas para vivir la Cuaresma y subir al Monte de la Unión con Cristo: conversión, oración y amor. “El que no busca la Cruz de Cristo, no busca la gloria de Cristo” recuerda que la conversión implica desasimiento y apertura del corazón.
Hoy, la oración nos invita a escuchar a Dios en el silencio: “Una Palabra habló el Padre… y en silencio ha de ser oída del alma”. Y la caridad nos impulsa a poner amor allí donde parece faltar: “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor”.
Francisco y Juan, ambos se encuentran así en un mismo horizonte espiritual:
El primero nos invita al despojo exterior que libera el corazón; el segundo, al despojo interior que une el alma con Dios. Ambos nos muestran que la Cuaresma no es un tiempo triste, sino un camino de amor que prepara el encuentro con Cristo resucitado. Que esta Cuaresma, vivida en silencio y amor, nos ayude a soltar lo que no es esencial y a caminar hacia la Pascua con una fe renovada.
FECHAS Y CLAVES
• Cuaresma:
Desde hoy, Miércoles de Ceniza al Jueves Santo (2 de abril)
• Claves espirituales:
Oración, ayuno y caridad vividos como un camino de sanación interior
• Año Jubilar de Juan de la Cruz:
diciembre 2025 – diciembre 2026
• Clave: La esperanza tanto
alcanza cuanto espera
• Año Jubilar de Francisco de Asís,
enero 2026 – enero 2027
• Clave: Volver a lo esencial,
vivir la fraternidad y la paz