Desde hace 18 años, la Navidad de la familia de Adibe Zagle de González (61) es distinta, ya que ella se encarga de decorar cada rincón de su casa con motivos navideños. Para ella, el pesebre es el espacio más importante de su hogar.
Este año, la familia Zagle optó por crear una réplica de Jerusalén.
“Mi mamá siempre armó el pesebre de mil formas, yo aprendí con ella (…) entonces tras visitar el parque temático ´Tierra Santa’ en Argentina, en 2007, traje conmigo el CD de la construcción, quise hacerlo, no pude, entonces me inventé y lo hice como pude, y ahora ocupa la mitad de mi sala” relató Zagle.
Cada espacio evoca pasajes bíblicos. Los preparativos comienzan en agosto, cuando inicia el armado de las casas elaboradas con cajas recicladas, forradas con plastoformo y pintadas a mano. Zagle comenta: “Esta pequeña ciudad de Jerusalén mide unos 6 por 3 metros (…) armo el pesebre, lo ubico y en base al armado voy poniendo casa por casa (…) lo armo sin planos, ni bocetos previos”
Las figuras también forman parte de un trabajo minucioso y personal, los pastores y ángeles, en su mayoría de yeso, son vestidos por ella misma con telas recicladas, generalmente camisas viejas, siempre cuidando que los colores y estilos sean acordes a la época.
Muchos de los animales tienen un valor especial. “Algunos son regalos de mis nietos, como las vaquitas o los burritos” señala. Entre todos, los camellos son los más difíciles de conseguir, por lo que Zagle los compra cada vez que encuentra alguno que le gusta, sin importar la época del año. También incorpora pequeños objetos adquiridos en la feria de Alasita, como diminutas ollas de bronce o ladrillos que forman parte de los detalles más pequeños.
A diferencia de otros nacimientos, este pesebre no utiliza iluminación decorativa, la decisión responde a un criterio de coherencia histórica. “No le pongo luces porque lo adapto a la época”, explicó.
Durante ese tiempo, la casa se reorganiza por completo, Zagle cubre el piso con plástico y dedica semanas a transformar el espacio. Su familia respeta ese proceso y espera a que la obra esté terminada para verla completa.
“Las ideas son mías, nacen de mi imaginación e inspiración (...) cuando estoy trabajando en ello, no recibo a nadie. Les digo: “no se me acerquen porque tengo harto que hacer”, afirmó, al explicar que prefiere trabajar sola.
Más allá del aspecto artesanal, el pesebre tiene un significado profundamente ligado a la fe y a la memoria familiar. La tradición fue heredada de su madre, quien también priorizaba el nacimiento por encima del árbol navideño. El año pasado, tras su fallecimiento, Zagle optó por armar únicamente el pesebre, en una versión más sencilla, honrando el legado y las enseñanzas que ella le dejó.
Este año, la Nochebuena reunirá nuevamente a la familia en su casa. La organización de la cena queda en manos de su esposo, el pesebre ya está listo y ocupa el lugar central. Para Zagle, el mensaje es simple y constante: mantener viva la tradición. “Que sigan con su espíritu navideño, porque todo es cuestión de fe y siempre trae bendiciones”, expresó.