Después de 975 días privado de libertad, Luis Fernando Camacho, concedió una entrevista a EL DEBER, en la que relató cómo vivió su detención, las tensiones en la gobernación y sus planes de gestión. Habló de las horas previas al operativo de su captura, de la ruptura con Mario Aguilera, de los desafíos financieros del departamento, y de cómo la cárcel lo llevó a reflexionar sobre sus errores, a valorar lo esencial y a reafirmar principios que no está dispuesto a negociar.
¿Cómo fueron las horas previas a su detención?
Ya teníamos información de que el operativo iba a ejecutarse. Un oficial de policía me advirtió que había una orden del ministro de Gobierno para detenerme antes de fin de año. El 24 de diciembre se lo dije a mi padre y a mi esposa para que estuvieran preparados. La mañana del 28 me confirmaron que el DACI estaba desplegado y que sería ese día. Me ofrecieron escapar, pero les respondí que no iba a huir. Me dicen: “Le da para salir biensísimo y pasar Corumbá” y entonces le digo: “no, yo no me voy a ir”, y me dice “entonces, ¿por qué me pidió que le avise el día?”. Le digo “tengo que avisar después a mi hijo; no tengo que estar con mi hijo”, porque no deja de ser traumático, ya sé que son abusivos. Cuando llegaron, yo mismo abrí la puerta de la vagoneta. Sabía que no iría a Palmasola, sino a Chonchocoro, porque ese era el “trofeo” que buscaban.
Era el Día de los Inocentes. ¿Cómo recuerda el traslado y cómo fue el encuentro con el ministro Del Castillo?
En realidad el ministro nunca fue a verme, ni a preguntarme nada. Yo tuve ofertas, pero no fue (Eduardo) Del Castillo para negociar por parte del gobierno. Él lo único que hizo fue salir a cantar victoria, obviamente de la aprehensión. Buscaron, desde el inicio hasta lo último, cómo quebrarme. Por decir, yo estaba leyendo el primer libro de Mandela y le escribían a mi hijo y le decía por mensajes “está bien que tu padre lea Mandela”, como diciendo “lo estábamos vigilando, lo tenemos”. Se desesperaba mi pobre hijo y se iba a La Paz a ver qué pasaba.
En Chonchocoro hubo un motín en el que se temió por su vida. ¿Cómo lo vivió?
Durante más de 17 meses no salí de mi celda. Solo una vez tomé la hora de sol, y decidí no hacerlo más cuando me di cuenta de que hasta eso querían controlarme. Me mantenían aislado. El día del motín me sacaron de emergencia, junto a mi esposa y mi bebé. Me dijeron que mi vida corría peligro, pero en realidad nunca supe detalles de lo que pasó.
Pasando a la política, quedaron fracturas dentro de Creemos y en la Asamblea.
Está hablando entre los que son parlamentarios de Creemos. Yo no lo considero una grieta interna del partido; yo lo considero que personas tomaron una posición distinta a los principios que nos movieron para llegar a la gobernación y obviamente a las presidenciales, que era el principio de luchar por el cumplimiento, de poder concluir esa gesta de los 21 días y que nos lleve a cambiar (el país). Algunos decidieron pactar con el MAS y se apartaron solos. Yo nunca les di órdenes a mis parlamentarios; solo les pedí que mantuvieran sus principios. Gobernar en la oposición es duro, no hay privilegios. Los que se quedaron demostraron coherencia.
¿Ese mismo proceso ocurrió en la Asamblea Departamental?
Lo mismo que digo, quienes tomaron la decisión de irse con el vicegobernador -que está de más que lo diga que pactó (con el MAS), todo el pueblo cruceño lo sabe-. (Aguilera) le abrió la puerta de la gobernación al masismo. Tanto se había hecho respetar la casa de los cruceños y ya tomaron la decisión de irse a gobernar con el masismo, a formar parte de ello. Ha sido una decisión natural y una depuración más que necesaria.
Cuando uno está preso, tiene tiempo de sobra para pensar y en ese tiempo yo me di cuenta de muchos errores que yo había cometido, que había valorado a gente que no merecía la valoración y viceversa, que no valoré a mucha gente que sí valía la pena. Justamente te das cuenta de eso, después de la cárcel los problemas son chicos
¿Cuándo se produjo la ruptura con el vicegobernador Aguilera?
A los tres meses de gestión ya supe de sus reuniones con Eduardo Del Castillo. Entonces yo tenía la información donde se había reunido con el exministro Del Castillo, qué habían negociado, bajo qué grupo y se lo encaré.Da mucha pena la gente que tiene miedo de decir las cosas como son. Entonces yo lo encaré y le dije “la he visto la foto. Ayer me mostraron la foto, dónde fue la reunión, a qué hora, con el ministro y los puntos que se encararon”, y uno de ellos era “lo vamos a encarcelar, pero tenés que garantizarnos que vos vas a asumir” y (Mario Aguilera) asume con policías.
¿Ve irreconciliable la relación con él?
No es un tema personal, sino de principios. ¿En qué cabeza se mete que los disidentes enla Asamblea Departamental le den la comisión de autonomía al MAS? ¿Quién castró la autonomía?, ¿Acaso el estatuto que tenemos es por el que votamos? Está lejos de ello, lejísimo. ¿Cómo le vas a dar la autonomía al partido que dijo que la autonomía era separatismo?
Es una falta de principios, de valores básicos. No podés darle a tu enemigo la llave de tu casa para que se entre, cuando en realidad lo único que hizo fue golpearte la puerta durante dos años.
Creo que yo no puedo limar asperezas con alguien que no tiene los mismos principios que yo y que lo ha demostrado.
Es que no puedo, porque no me ha fallado sólo a mí. Para mí le ha fallado al pueblo cruceño, porque el pueblo cruceño votó por la opción de no negociar. Veníamos desde una gestión de un ex gobernador que también estuvo sometido 14 años a ese silencio cómplice, (el pueblo) apostó a quien estaba dispuesto a decir las cosas como eran y a no negociar con el MAS.
Uno de los problemas urgentes es la crisis de salud. ¿Cómo planea encararla?
El Estado ha recortado recursos sistemáticamente. Hemos designado a Edil Toledo como secretario de Salud. Conoce el gremio y tiene experiencia en diálogo. La prioridad es saber con certeza qué recursos existen y dónde se gastaron. Hoy hay más inversión en cemento que en salud o en lo social, y eso debe cambiar. Tenemos que ver las necesidades, la realidad. Sé que se han pedido muchas cosas al gobierno, en el tema de salud, que la han incumplido. Hay que ver cuál es la prioridad.
Le doy un ejemplo: el Servicio de Políticas Sociales de la gobernación, el Sedepos, tenía un presupuesto de nueve millones bolivianos. Ahora tiene un presupuesto de 900 mil bolivianos, o sea, no hay para la dentadura de los ancianos, para los lentes de los ancianos, para la bolsa solidaria para la gente más humilde
¿Qué pasa con la obra del estadio Tahuichi?
Está retrasada y con apenas un 26% de avance. El tema del Tahuichi es un tema en el cual hemos pisado la realidad, que es un tema de voluntad política que hemos tenido que decirle: Presidente (al de la federación boliviana de Fútbol), díganos cómo podemos ver el mundial así sea en el piso. La Conmebol retuvo fondos por incumplimiento, pero bajo el compromiso de terminar la obra los liberará. Vamos a terminar lo esencial, aunque sea con apoyo empresarial y creatividad, porque Santa Cruz no puede quedar en vergüenza. Al presidente Arce Catacora estamos dejándolo a un lado. No podés creer en quien nunca te cumplió.
¿Y con los incendios forestales?
Hoy día hemos terminado de designar a los subgobernadores y hemos tomado determinaciones de contratar personal que estaba en gestión. En mi última gestión, ¿sabe cuántas hectáreas se quemaron? 500 mil. Y al año siguiente ¿sabe cuántas se quemaron? Ocho millones. No hablemos de que si yo tenía más plata o menos plata, porque no hablamos de millones (de recursos) de diferencia, hablamos de burreritas entre una gestión y otra.
El gobierno central muestra desinterés, pero la gobernación hará lo que siempre se hizo: coordinar con ganaderos, municipios y organismos internacionales. En mi gestión anterior se quemaron 500.000 hectáreas; luego, ocho millones. Eso demuestra la diferencia que hacen la coordinación y la voluntad política.
La gobernación siempre ha sido yesca, no es nuevo eso. Entonces lo que a vos te lleva a solucionar los problemas es la creatividad de buscar soluciones a las cosas.
¿Qué autocrítica hace de su primera etapa de gestión?
De las primeras que me di cuenta en Chonchocoro, es que valoré a la gente que no se debía valorar y viceversa. En la autocrítica, en la cárcel, sí valoré a gente que no se tenía que valorar y viceversa, no valoré a personas que valían la pena, que había que tenerla en cuenta y no se las tomó, porque muchas veces la inexperiencia política te lleva a creer en determinadas personas que dicen saber una u otra cosa y no motivar los principales elementos que uno debe contemplar en la mejor gente, que obviamente es la honestidad, la transparencia y sobre todo los principios.
Se lo vinculó a Walter Chávez como asesor. ¿Fue un error?
Yo nunca lo contraté. Sí asesoró a algunos parlamentarios de Creemos, pero no a mí ni a la gobernación. Curiosamente, quienes más lo criticaron son los mismos que antes lo contrataron. Cada uno debe hacerse cargo de sus decisiones. A ver, es un asesor cualquiera. Ha sido asesor del MIR, asesor de Óscar Ortiz, ha sido asesor de Samuel Doria Medina, ha sido asesor de la época del MNR.
Otro episodio polémico fue la grabación de Marco Pumari. ¿Cómo lo interpreta hoy?
Fue un error de una persona de su entorno, no mío. Hablamos, limamos asperezas y la relación se mantiene. Con Pumari la relación es buena, porque él mismo se dio cuenta de quién era la persona que lo había grabado y que obviamente lo que buscaba era controlarlo a Marco y quería hacerle daño. Marco lo sabe. Por eso es que el cariño persiste.
Finalmente, ¿cómo se sintió al regresar a Santa Cruz tras casi tres años detenido?
Nunca imaginé una recepción así. En realidad, no se me vino a la cabeza que hubiera sido tan grande, y obviamente es algo que uno lo recibe con humildad, pero que te mueve muchísimo el corazón que la gente salga a recibirte. Que tienes que agradecerle, porque mucha gente estuvo desde la primera hora de la tarde o al final de la mañana, ya estuvo ahí.
Y es un agradecimiento que se les da a ellos, pero eso viene de un sentimiento, desde una lucha que ha habido. La gente me decía “gracias por no venderse”, “gracias por aguantar”. Eso reafirma mi compromiso de devolverles resultados. No es fácil, es una presión enorme, pero también es la mayor motivación.