Desde las tareas del hogar hasta llevar a los niños al colegio, muchas de esas responsabilidades ahora son asumidas por los hombres. Los roles van cambiando, y cada vez más varones, padres de familia, han adoptado un papel activo dentro del hogar.
Juan, de 48 años, lo vive cada día con naturalidad. Tiene tres hijos y siempre ha estado presente en sus actividades. Cuando era más joven cumplía horarios como administrador en una empresa, pero hace diez años decidió trabajar por su cuenta para estar más presente en la crianza y educación de sus hijos. Montó su oficina en casa, lo que permite organizarse para llevar y recoger a los chicos del colegio. Por las tardes, también los ayuda con las tareas y por las noches los acompaña a sus actividades deportivas, donde se reúne con su esposa, que es la que sale a trabajar fuera de casa y tiene un horario más exigente.
Jacinto tiene 50 años y, desde que recuerda, siempre se ha encargado de las labores del hogar. “Toda la vida lo he hecho”, dice, al comentar que preparaba la comida para toda su familia, porque a todos les gusta su sazón, incluyendo a sus padres.
Ahora que ha formado su propia familia, continúa haciendo de todo: cocina, lava, plancha y limpia, sin que ello le impida cumplir con sus compromisos laborales, pues sabe organizar su tiempo para atender tanto las tareas de la casa como las del trabajo.
La única exigencia que pone, según comenta su esposa, es que le gusta hacer todo en compañía, por lo que ella se esfuerza por apoyarle con una buena charla o algo de merienda mientras está en los correteos.
Es muy exigente en las compras, pues le gusta buscar calidad a buen precio, por eso siempre está pensando en comprar todo lo que necesita con anticipación. “Apenas terminamos de almorzar, ya pensando en la comida del día siguiente”, comenta.
Otro padre de familia señala que no le gusta involucrarse demasiado en las tareas del hogar, aunque disfruta cocinar y lo hace en algunas ocasiones. Sin embargo, considera que su verdadera responsabilidad es el cuidado de sus hijos: llevarlos y recogerlos del colegio, acompañarlos al médico cuando están enfermos y servirles la comida.
Lo cierto es que ahora lavar, cocinar, limpiar, llevar los niños al colegio o servir la mesa son tareas que comparten todos los miembros de la familia. En este sentido, se van rompiendo estereotipos de que los hombres son solo proveedores, pues ahora también se inmiscuyen en el cuidado del hogar.
Una encuesta Internacional de Masculinidades e Igualdad de Género, en 2019, mostró que el 53% de hombres percibe el cuidado del hogar como rol exclusivo de la mujer, acortando cada vez más la brecha que todos tenemos derechos y obligaciones compartidas.
Nuevos roles
La psicóloga Lizeth Villagómez señala que, con la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral, las estructuras familiares han cambiado y también los roles de los hombres, como cabeza de hogar.
Del rol tradicional como “proveedor” del hogar se está cambiando a un modelo más igualitario, en el que los hombres se involucran activamente en la crianza de sus hijos, construyen vínculos afectivos más sólidos y dejan atrás las relaciones de poder que caracterizaron al modelo patriarcal.
Señala que la sociedad está viendo con más naturalidad que los hombres asuman estos nuevos roles, pero asegura que este proceso no siempre resulta sencillo.
Muchos hombres deben enfrentar todavía críticas de sus propios pares y, hasta de familiares, por asumir un rol más cercano dentro de la familia.
“A veces son objeto de risas de parte de otros hombres, pero la mayoría ya lo ve con más naturalidad”, afirma.
El resultado de esta transformación, destaca, es positivo para todos. La presencia activa de ambos progenitores desde los primeros años de vida del niño favorece su desarrollo psicológico y emocional, crea entornos familiares más equilibrados y promueve relaciones basadas en la igualdad, la contención y el bienestar compartido.
Este 15 de noviembre se celebró el Día del Hombre Boliviano, que invita a reflexionar sobre los nuevos roles masculinos que ha ganado fuerza en los últimos tiempos.