El funeral de Estado por Silvio Berlusconi estaba previsto por protocolo y va acompañado por una jornada de luto nacional, algo inédito para un ex primer ministro que, sin embargo, no es del agrado de todos los italianos.
Entre las personalidades estarán presentes el presidente de la República, Sergio Mattarella; la primera ministra, Giorgia Meloni, y sus dos viceprimeros ministros, Matteo Salvini y Antonio Tajani, este último el número dos del partido de Berlusconi, Forza Italia.
El último adiós a Berlusconi será como su vida misma: polémico y con el emblemático Duomo como escenario. Italia despide este miércoles en Milán al ex primer ministro con un funeral de Estado en el que se esperan miles de personas y los más altos responsables políticos del país, aunque pocos dignatarios extranjeros y con el que no todos están de acuerdo en el país pese a que se trata de la figura que más ha influido en la historia contemporánea del país.
Las exequias oficiales del magnate y político, fallecido el lunes a los 86 años debido a una leucemia, arrancan a primera hora de la tarde en la simbólica catedral de Milán.
La ceremonia se retransmitirá en pantallas gigantes instaladas en la célebre plaza de la capital lombarda y a las puertas del templo para que puedan seguirla aquellos quienes no puedan entrar.
Entre las personalidades estarán presentes el presidente de la República, Sergio Mattarella; la primera ministra, Giorgia Meloni, y sus dos viceprimeros ministros, Matteo Salvini y Antonio Tajani, este último el número dos del partido de Berlusconi, Forza Italia.
La Comisión Europea estará representante por su comisario de Economía, el italiano Paolo Gentiloni, que también fue jefe de gobierno de Italia. Meloni y Salvini, los dos líderes de extrema derecha de la coalición en el poder, participaron el martes por la noche en un velatorio en la residencia del multimillonario en Arcore, cerca de Milán.
El funeral de Estado, previsto por protocolo, estará acompañado por una jornada de luto nacional, algo inédito para un ex primer ministro que, sin embargo, no es del agrado de todos los italianos. "El funeral de Estado está previsto y es justo, pero el luto nacional para una persona divisiva como Silvio Berlusconi me parece una decisión inoportuna, dijo Rosy Bindi, ex ministra de izquierdas en el segundo gobierno de Romano Prodi (2006-2008), a la radio pública.
Andrea Crisanti, senador del Partido Demócrata de centroizquierda, también expresó su oposición. No tuvo respeto por el Estado cuando defraudó al fisco, dijo recordando la condena del Cavaliere en 2013 a cuatro años de cárcel, rebajada luego a un año por una amnistía, en un escándalo vinculado a su imperio Mediaset.
El recorrido de este magnate, cuya muerte política se anunció prematuramente en numerosas ocasiones, se mezcla con la historia de Italia de los últimos treinta años. También era uno de los hombres más ricos de la península, con una fortuna cifrada por Forbes en 6.400 millones de euros (6.900 millones de dólares) a principios de abril. Adorado o detestado, este amante de mujeres mucho más jóvenes que él, incluidas prostitutas, estuvo implicado en un sinfín de pleitos por polémicas fiestas.
En el extranjero se lo conocía sobre todo por la retahíla de escándalos, las meteduras de pata legendarias, los procesos judiciales y los golpes de efecto diplomáticos.
Los admiradores de Berlusconi se congregan en Milán Varios cientos de seguidores del Cavaliere se instalaron desde esta mañana detrás de las verjas colocadas por la policía en las afueras de la catedral. En los escalones que conducen al atrio podían verse algunas coronas de flores. Silvio Berlusconi es mi primer y único amor político. Es una jornada muy triste para Italia, lamenta Luigi Vecchione a la agencia AFP, un empleado de una empresa textil de 48 años que llegó desde Borgosesia, en el Piemonte, región vecina a Milán También de negro, Lucia Diele, empleada municipal de 30 años, llegó desde Altamura, en Puglia (sudeste), en el talón de la bota italiana. Silvio Berlusconi fue el político más grande de la historia de Italia. Deja un inmenso vacío que será imposible de llenar. Giorgia Meloni es una gran primera ministra, pero nadie ocupará el lugar de Silvio", dice a AFP. (Con AFP y Reuters)