Bolivia, en medio de su crisis económica, también enfrenta un extenso periodo de torrenciales lluvias, que generan desbordes de ríos, inundaciones, deslizamientos y otros estragos.
Las lluvias no cesan desde noviembre de 2024 y, al momento, los nueves departamentos del país se encuentran afectados.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) pronosticó que las lluvias continuarán e incluso emitió un aviso de alerta roja, por posibles nuevos desbordes de ríos, que estará vigente hasta el 5 de abril.
“Si las lluvias continúan con ese nivel de precipitación que se está dando, no se descarta la declaratoria de emergencia a nivel nacional (…) porque los problemas tenemos en todos los departamentos y en gran parte de los municipios del país”, dijo el ministro de Defensa, Edmundo Novillo, en una conferencia de prensa realizada este domingo.
Hasta la fecha fueron registradas 368.702 familias afectadas y damnificadas, de acuerdo con los datos actualizados que la misma autoridad gubernamental hizo conocer.
La mayoría de las familias afectadas “están en el departamento de La Paz, donde más de 44 municipios se declararon en desastre”, señaló.
Además, hace unos días, el viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, informó que 49 personas ya fallecieron en distintas circunstancias y que otras ocho todavía están reportadas como desaparecidas.
Ante esta crítica situación por desastres naturales, el presidente Luis Arce lideró el sábado una reunión de evaluación con siete de sus ministros y algunos equipos técnicos.
La reunión fue “para evaluar los efectos de los desastres naturales ocurridos en los últimos meses y tomar acciones que permitan seguir brindando tareas de reconstrucción, prevención y auxilio a los 200 municipios afectados y familias damnificadas por inundaciones”, confirmó Arce en sus redes sociales.