Este viernes se cumplieron 50 días desde que la tenaz defensora de derechos humanos, Amparo Carvajal, iniciara su vigilia por las oficinas de las que ella es su presidenta, frente a grupos comandados por Édgar Salazar, un dirigente del MAS que logró la división de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (Apdhb) e invadió las oficinas, mismas que cuentan con la protección de la Policía.
“No me dejan salir al baño del salón, ellas tienen salida, han puesto candado, pero se puede saltar, pero yo no he querido, ni los policías me dejan saltar”, denunció la noche del viernes la veterana dirigente.
El jueves 2 de junio, el grupo de choque de Édgar Salazar irrumpió en las oficinas de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia y sacaron a todos los voluntarios que trabajaban en ese edificio. Ese mismo día Amparo Carvajal instaló su vigilia en plena avenida 6 de Agosto, que es una avenida troncal de la sede de Gobierno; mientras que el grupo paralelo inició el hostigamiento contra la anciana dirigente colocando parlantes con música cerca de ella. Una semana después, Carvajal trasladó su medida al pasaje Urdininea, que da a la parte trasera del edificio de la Asamblea, ahí permaneció e incluso atendió casos de violación de derechos en plena calle y dijo que sería su nueva oficina. El 11 de julio la anciana dirigente burló la vigilancia de medio centenar de policías apostados en el lugar y trepó con ayuda de una escalera a una de las azoteas del edificio e instaló su medida. El 12 de julio, la dirigencia de DDHH acudió a la Justicia con una acción de libertad, porque el grupo de Salazar hostigó todo el tiempo la medida de protesta pacífica. Sin embargo, ni la Policía hizo cumplir el fallo, ni los avasalladores acataron el mismo. El 18 de julio, ante la tenacidad de Carvajal, que no cedía en su protesta pacífica, el grupo de choque de Salazar instaló una huelga de hambre dentro el edificio de DDHH reclamando la legitimidad de su líder. Ese día se conoció que el defensor paralelo de derechos tenía instalado un proceso por asistencia familiar en Sucre. El 20 de julio, ante la nula repercusión de la “huelga” de los afines a Salazar, tres mujeres decidieron invadir la terraza donde está Amparo Carvajal e instalaron su medida al lado de ella; de ese modo se reanudó el hostigamiento del grupo avasallador. En horas de la tarde del jueves, el cónsul de España en La Paz llegó hasta el edificio y le permitieron ingresar por el pasaje Urdininea, llegó a dialogar con la veterana dirigente, quien tiene nacionalidad española de nacimiento. No se conoció los detalles de la conversación, sin embargo, el estado de salud de la octogenaria activista es preocupación de todos los sectores. Este viernes 21 de julio, Amparo Carvajal denunció que las tres huelguistas de Salazar utilizaron el baño desechable que le entregaron los activistas que la respaldan, pese a que ellas sí tienen acceso al edificio y sus servicios.