En mi artículo previo, “Error de Diseño”, critiqué la respuesta del gobierno a la corrupción masista por ser fragmentada e ineficaz. Argumenté que la sugerencia de una Comisión de la Verdad o delegados presidenciales es insuficiente, citando la impunidad observada en cuatro casos similares anteriores. Concluí que es imperativa una estrategia integral y diferente. Agradezco los comentarios recibidos, particularmente la sugerencia de proponer mi propia estrategia.
Asumo este reto y presento a continuación mi propuesta conceptual integral.
En cualquier institución o empresa, su situación actual se define por un antes y un después que es el potencial futuro que debe definirse estratégicamente. Es crucial analizar ambos por separado, partiendo de una valuación real y actual de sus activos y pasivos, independientemente de lo que reflejen los registros contables y todo el armado documental histórico que supuestamente lo “respalda”.
Una vez determinado el stock (lo que efectivamente existe, valuado a valor real de mercado), surgen dos análisis clave: El primero, comparar estas cifras con los registros contables para determinar las discrepancias que deben ser explicadas. El segundo, utilizar el stock real como base para proyectar, mediante una estrategia de gestión explícita, el flujo de caja y el potencial futuro de la empresa.
Las discrepancias entre el stock real y el stock contable pueden ser de diversa índole: errores de valuación (por obsolescencia o depreciación), sobrevaloración de activos (precios de compra originales inflados, capitalizaciones excesivas), existencias ficticias (faltas de entrega o retiros no registrados), baja calidad de activos (de obras civiles o maquinaria), o pasivos ficticios (deudas a proveedores inexistentes u obligaciones de pago sobredimensionadas), gastos innecesarios onerosos, etc.
Una vez identificadas y cuantificadas, la revisión de la documentación contable permitirá establecer responsabilidades y determinar el modus operandi utilizado de estos manejos non sanctos. Además, se debe identificar a los habilitadores que permitieron que este sistema sea puesto en práctica y se debe analizar la participación de los directores de las empresas que tenían una responsabilidad fiduciaria de manejar la empresa para beneficio del Estado, no propio o de terceros.
El cruce de datos de los implicados con movimientos financieros que podrían proveer la Unidad de Investigación Financiera cerraría el circulo.
Como indicáramos, con este método de identificar el valor real de activos y pasivos se puede también determinar el flujo futuro de la empresa que se relaciona con su viabilidad acorde una estrategia pre acordada. Esto permitiría al gobierno tener una propuesta validada sobre el futuro de la empresa, su impacto financiero en las arcas estatales, y la reasignación de recursos productivos si fuera el caso.
Dado que la Gestora Pública de Seguridad Social generó controversia por las declaraciones inconsistentes sobre los fondos de los trabajadores: que “no existen” o que, “sí existen” es oportuno también aplicar la estrategia delineada a este importante tema.
La pregunta central no es dónde están los aportes, sino cuál es su valor real. Actualmente, los saldos registrados son valores determinados por la Bolsa de Valores que en varios de ellos—especialmente los bonos de empresas—el mercado adolece de profundidad y de un mercado fluido. Además, y más importante, la valorización no está descontada por una tasa de incobrabilidad ni por una tasa de descuento que, como mínimo, compense la inflación y el riesgo soberano que actualmente supera 1000 puntos. Son valores que surgen de un manual arcaico que, por el momento, beneficia a muchos.
Por el lado del pasivo, se debe hacer un estudio actuarial para determinar el valor presente de las obligaciones futuras de la Gestora con sus aportantes activos y pasivos y comparar si el activo es mayor al pasivo.
Finalmente, la sostenibilidad del fondo solo puede ser verificada al comparar el valor real del activo ajustado con el valor presente del pasivo actuarial. Contar únicamente con valorizaciones cuasi estáticas e históricas es irrelevante si no se re expresan el valor real de mercado y se contrastan con el pasivo real.
Las herramientas de análisis existen, las metodologías son las que se usan en la mayor parte del mundo financiero. Solo se necesita la visión y encontrar al equipo con la convicción de aplicarlas para que Bolivia esté en el mundo y el mundo llegue a Bolivia.
Es por ahí.