La marca EL DEBER ha tenido la capacidad de innovar y de acompañar las transformaciones tecnológicas y sociales que ocurren en un mundo que cambia a una velocidad que causa vértigo. El medio de comunicación más influyente de Bolivia tiene motivos para festejar. Este 11 de febrero inicia su tránsito a los 73 años de fundación y, en vísperas de la conmemoración, el Instituto Streaming de Contenidos de Iberoamérica (SCI), con sede en Argentina, ubicó a EL DEBER como número uno de las plataformas audiovisuales del país en la categoría prensa.
Este último reconocimiento inspira a explicar la evolución y la transformación que ha experimentado el Grupo EL DEBER en los últimos años. Los cambios han permitido sobrevivir y superar la crisis mundial en la que se encuentran los medios de comunicación tradicionales como consecuencia de la disrupción tecnológica y de la crisis económica global. Eso sí, las transformaciones se produjeron y se producen sin alterar la calidad, el contenido ni la credibilidad.
El periódico que irrumpió en las entonces polvorientas calles de Santa Cruz de la Sierra, en 1953, de la mano de don Lucas Saucedo Sevilla, se transformó en el Diario Mayor en su segunda época, bajo la conducción de don Pedro Rivero Mercado. A partir de 1965 se consolidó como el medio impreso más prestigioso y confiable de Bolivia. El respeto a su público y la veracidad en la transmisión de la información marcan el norte de esta catedral del periodismo boliviano.
En los últimos 20 años, EL DEBER ingresó al mundo digital. Se convirtió en el primer periódico de Bolivia en diseñar y publicar una página web. Las noticias originadas en Santa Cruz de la Sierra o en cualquier rincón del país viajaban por internet hacia otros países. La calidad y la credibilidad del principal medio de comunicación boliviano traspasaban fronteras.
El compromiso con la verdad y la necesidad de llegar a otro tipo de público impulsaron la incursión de EL DEBER en el ámbito de la radio. Una vez más, el medio cruceño provocó cambios en los medios de comunicación bolivianos. Las audiencias se multiplicaron y se contaba con tres plataformas informativas que mantenían el mismo rigor en el tratamiento de la noticia y el compromiso con la verdad. Con la radio, la web e internet se conjugaron factores que permitieron dar los primeros pasos para la emisión de noticieros a través de las plataformas digitales. Se innovó con la difusión de cápsulas informativas, fotocitas y explainers. Todo el material transmitido por redes sociales y por la página web salió de la redacción del Grupo EL DEBER.
En septiembre del año pasado se produjo un nuevo hito: EL DEBER incursionó en la televisión abierta y el streaming, un hecho sin precedentes en los medios de comunicación nacionales. Se conformó un grupo multimedia 360 y la audiencia se diversificó. El diario se mantiene como símbolo de una marca sólida, de un medio impreso con reputación que ha sabido adaptarse a la época de las redes sociales, de Starlink, de la inteligencia artificial y del streaming, conservando su prestigio de medio de comunicación creíble, serio y comprometido con sus audiencias. Con el apoyo de su público, el Grupo EL DEBER se mantendrá fiel en la búsqueda de la verdad y en el servicio a la comunidad.