La chura Tarija huele a higos, uvas y frutos rojos. Las dalias y ‘rosas pascua’ están por todos lados. La brisa nocturna anunció la llegada del jueves de comadres. ¿Logrará esta tradicional fiesta chapaca, netamente femenina, conseguir ser declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad? El sueño empezó en 2009, han pasado 17 años desde que el director del Archivo Histórico de Tarija, Elías Vacaflor, lo reveló, y recién el año pasado la entonces ministra de Relaciones Internacionales, Celinda Sosa, lo oficializó, enviando una carta a la Organización de Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco).
La emblemática fiesta reúne a las mujeres de Tarija en la plaza Luis de Fuentes, donde intercambian sonrisas, bailes y canastas, desde las 09:00 hasta las 15:00, para luego dar vida al desfile de Comadres en la avenida Integración. La canasta no es solo simbolismo -está decorada con frutas, verduras, globos y serpentina-, es testimonio de la amistad que se sella al siguiente nivel: al de lazos de parentesco, pues si una comadre fallece, la otra debe hacerse cargo de los hijos de la desaparecida.
A todas luces es un símbolo de fidelidad que no conoce tiempo ni fronteras. Este año, el alcalde Johnny Torres, dijo que llegaron 25 mil almas nacionales y del exterior para disfrutar del jueves de comadres y quedarse a pasar el Carnaval. Pero no solo vibran las comadres, también las tejedoras de mantas, los cultivadores de flores, las bodegas de vino, las posadas y hoteles, los artesanos de abarcas y los productores de frutas, es una preciosa cadena que sonríe desde la chura Tarija.
(*) Editora