En política falta coherencia. No es ninguna novedad, aunque recordarlo de vez en cuando siempre viene bien. El comportamiento de los candidatos a los diversos cargos electos que se definirán el 22 de marzo es un ejemplo claro, y contundente, de que en política todo vale. Basta con darse cuenta que, quienes prometen tener la solución técnica y profesional a los problemas de la ciudad (o la Gobernación) han sido incapaces de conformar una lista de personas capaces de acompañar esas soluciones. Así de incoherente. Más del 70% de los candidatos registrados el pasado 26 de diciembre ‘son de pliqui’. La lista de inhabilitados presentada por el TED cruceño no deja dudas. No lograron consensuar una lista de 11 personas para cumplir los requisitos electorales. Bajo ese mismo criterio, ¿será que sus programas de gobierno, los textos donde comprometen sus planes una vez resulten ganadores, los habrán escrito con más responsabilidad?
Y sobra discurso populista. El tono altisonante y amenazador de los diversos candidatos se ha vuelto costumbre. Al parecer, los asesores, esos que manejan en las sombras las decisiones políticas, creen que la sed de venganza es clave para ganar votos. En los primeros videos de campaña vemos a unos y otros apuntar con el dedo, amenazar con cárcel, elevar el tono de voz o dejas sutiles advertencias sobre el oscuro pasado de los rivales. Triste comienzo de campaña para una Santa Cruz que reclama liderazgos reales, honestos y constructivos.