¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

Cara a cara

Domingo, 16 de noviembre de 2025 a las 04:00

     

La primera semana de Rodrigo Paz en el Gobierno quedó marcada por un inicio vertiginoso, lleno de desafíos y demandas que no admiten dilación. Desde el arranque, el nuevo mandatario se ha visto obligado a enfrentar una compleja herencia política, económica y social, con tensiones acumuladas que exigen respuestas rápidas pero también estratégicas. Los problemas se amontonan por una economía debilitada, reclamos sociales en aumento, conflictos regionales que piden atención inmediata y una ciudadanía que espera resultados concretos tras largos años de desencanto y frustraciones con la clase política.
Paz ha intentado proyectar una imagen de liderazgo activo y diálogo abierto, convocando a distintos sectores para buscar consensos. Sin embargo, la magnitud de los problemas deja poco margen para gestos simbólicos porque el país necesita decisiones firmes y una ruta clara de acción. Su gabinete, aún en proceso de consolidación, debe mostrar cohesión y eficacia si pretende recuperar la confianza pública. En este contexto, cada error, demora o contradicción puede tener un alto costo político.
La ciudadanía observa con expectativa y cierto escepticismo. La promesa de cambio y modernización debe traducirse en hechos tangibles con la reactivación económica, generación de empleo, mejora en los servicios públicos y una gestión transparente. La urgencia es evidente; el tiempo político corre más rápido en los primeros días de la gestión gubernamental. Aunque dijo haber encontrado el Estado como una “cloaca de dimensiones extraordinarias”, el Presidente no puede permitirse una curva de aprendizaje prolongada porque el país demanda resultados inmediatos y señales claras de rumbo. Su desafío no solo es gobernar, sino demostrar que es capaz de transformar la esperanza en hechos concretos.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: