Las primeras sesiones legislativas muestran un talante dialogante en los nuevos asambleístas. Más allá de las desavenencias que puedan tener, los presidentes de ambas cámaras (senadores y diputados) han mostrado una conducción respetuosa y una apertura para la participación plural. Además, han reconocido las limitaciones que tienen en este su aprendizaje al reconocer sus errores y rectificar, casi de inmediato, en el camino.
En la asamblea departamental el ambiente es más agrio. La decisión del TSE de revertir los curules de Antonio Talamás y Keila García, por transfugio, profundiza la brecha abierta con la sustitución de Camacho en la Gobernación de Santa Cruz. En aquella oportunidad (enero de 2024) varios asambleístas de Creemos se desmarcaron del partido del gobernador recluido en Chonchocoro. No tuvieron reparos en decir que eran invitados o pertenecían a otros partidos. Lo dijeron en la sesión plenaria y mostrando su satisfacción de no ser parte de una agrupación, Creemos, que ya hacía aguas por su falta de cohesión. Algo similar ocurrió en el Concejo Municipal de Santa Cruz de la Sierra con Silvana Mucarzel e Israel Alcocer
Y ya que hablamos del Concejo, los pupilos de Jhonny Fernández han dado una muestra más de su particular lectura de la norma al elegir a Gabriela Garzón (UCS) como secretaria interina. El respaldo caprichoso del responsable de la dirección de asesoramiento jurídico del Concejo ayudó a torcer la norma y desconocer una sentencia del Tribunal Constitucional que otorga la primera mayoría a Comunidad Autonómica se suma a la estrategia política de desconocer las postulaciones de este partido para ocupar la mencionada secretaría. Es decir, crean el problema y adecuan una solución que se ajusta perfectamente a su interés; una particular forma de entender la política la que ejercen los concejales oficialistas.