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De residuos a esperanza: estudiantes de Unifranz crean cuero vegetal para cuidar el planeta

Jueves, 15 de enero de 2026 a las 08:59

Por Redacción

En un laboratorio universitario, entre ensayos, errores y aprendizaje constante, estudiantes de la carrera de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) lograron desarrollar cuero vegetal biodegradable, una alternativa sostenible al cuero animal y sintético que apuesta por el cuidado del medioambiente y la innovación científica

De una cáscara de fruta que normalmente termina en la basura nació una idea capaz de transformar la forma en la que se produce y consume moda. En un laboratorio universitario, entre ensayos, errores y aprendizaje constante, estudiantes de la carrera de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) lograron desarrollar cuero vegetal biodegradable, una alternativa sostenible al cuero animal y sintético que apuesta por el cuidado del medioambiente y la innovación científica.

El proyecto fue liderado por la estudiante Mayli Cervantes Chileno, quien junto a su equipo decidió enfocar su investigación en la búsqueda de materiales ecoamigables que respondan a uno de los grandes desafíos ambientales de la industria del cuero.

“La idea nació al investigar una alternativa sostenible al cuero animal y sintético, identificando residuos orgánicos que se desechan a diario y que podían transformarse en un biomaterial”, explica Cervantes.

El punto de partida fue el análisis de residuos comunes en Bolivia, como las cáscaras de fruta provenientes de mercados, las hojas de piña y los restos de yerba mate. A partir de estos materiales, las universitarias desarrollaron un cuero vegetal orgánico mediante procesos experimentales realizados íntegramente en el laboratorio de la carrera de Bioquímica y Farmacia.

“Buscamos crear un biomaterial biodegradable y orgánico, obteniendo la fibra de estos residuos y transformándola en cuero vegetal”, añade la estudiante.

Menos agua, menos químicos y más sostenibilidad

Uno de los principales aportes del cuero vegetal es su bajo impacto ambiental. A diferencia del cuero animal, su elaboración no requiere grandes cantidades de agua ni el uso de sustancias químicas tóxicas, responsables de la contaminación de suelos y ríos.

“Estamos evitando el alto consumo de agua y el uso de químicos dañinos. Esto ayuda directamente al medioambiente”, señala Cervantes.

Además, el material desarrollado es completamente biodegradable. Una vez cumplido su ciclo de vida, puede convertirse en abono y contribuir a la fertilización de la tierra, cerrando así un proceso productivo alineado con los principios de la economía circular y la sostenibilidad ambiental.

Ensayo y error: el camino del aprendizaje

El desarrollo del cuero vegetal no estuvo exento de dificultades. Las primeras pruebas evidenciaron un material rígido y frágil, poco funcional para su uso cotidiano.

“En las primeras instancias el cuero no era flexible, se quebraba, entonces volvimos a investigar qué ingredientes podíamos aumentar para que sea resistente y se pueda manipular con facilidad”, relata Cervantes.

Este proceso de prueba y error permitió a las estudiantes ajustar las formulaciones hasta lograr un biomaterial con mayor durabilidad y flexibilidad, con características similares al cuero animal, pero con un impacto ambiental significativamente menor.

Formación universitaria que genera soluciones reales

El proyecto contó con el acompañamiento académico de Mary Cruz Martínez, docente de la carrera de Bioquímica y Farmacia de Unifranz, quien destaca el valor formativo de esta experiencia.

“Este proyecto surge de la preocupación por el impacto ambiental del cuero tradicional y de la necesidad de promover alternativas sostenibles desde la ciencia, integrando conocimientos de bioquímica, biotecnología y farmacia”, afirma.

Desde su perspectiva, la iniciativa permitió a las estudiantes aplicar sus conocimientos en un contexto real. “No solo trabajaron procesos bioquímicos y análisis de materiales, también fortalecieron el pensamiento crítico, el trabajo en equipo y la resolución de problemas”, subraya Martínez.

Moda sostenible con sello universitario

La versatilidad del cuero vegetal abre un amplio abanico de posibilidades en sectores como el diseño y la moda sostenible. Con este biomaterial es posible elaborar bolsos, carteras, billeteras y prendas de vestir.

“Nosotras creamos bolsos y carteras, pero también se podrían hacer chaquetas, corsés, mochilas y, si el cuero es más grueso, incluso sandalias o zapatos”, explica la futura profesional en el área de la bioquímica y farmacia.

Este proyecto refleja el enfoque educativo de Unifranz, que impulsa el modelo de aprender haciendo y promueve una formación integral orientada a la innovación, la sostenibilidad y la responsabilidad social.

Desde la investigación universitaria, estas estudiantes demuestran que la ciencia aplicada puede generar soluciones creativas, viables y con impacto positivo para el planeta, convirtiendo residuos en oportunidades y conocimiento en esperanza.

 

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