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Multitarea, un hábito que deteriora la memoria, la concentración y la productividad

Lunes, 19 de enero de 2026 a las 10:18

Por Redacción

Este hábito no sólo incrementa los errores y retrasa la finalización de tareas, sino que también intensifica el desgaste mental cotidiano

La saturación de estímulos digitales ha convertido a la multitarea en una práctica casi inevitable. Alternar entre varias actividades puede dar la sensación de eficiencia, pero la evidencia muestra lo contrario: la atención se fragmenta, la memoria se debilita y la productividad se reduce. Este hábito no sólo incrementa los errores y retrasa la finalización de tareas, sino que también intensifica el desgaste mental cotidiano.

“La práctica frecuente de realizar varias tareas a la vez sobrecarga la memoria de trabajo y fragmenta la concentración, generando errores y retrasos constantes. Aunque sentimos que avanzamos, la mente realmente se dispersa y el rendimiento disminuye significativamente en tareas que requieren atención sostenida”, afirma Cristofer Ortiz Flores, psicólogo y docente de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

Cambiar de una tarea a otra requiere reorganizar la información, un proceso que consume energía cognitiva y tiempo, este “costo de cambio” hace que la mente trabaje más, disminuyendo la eficiencia, y provoca fatiga mental, distracciones frecuentes y sensación de estar ocupado sin lograr resultados reales.

“La multitarea digital no mejora la eficiencia, al contrario, reduce la capacidad de concentración y fragmenta la memoria operativa. Al cambiar de una tarea a otra, el cerebro necesita reajustarse constantemente, lo que genera pérdida de tiempo y un desgaste cognitivo que se acumula a lo largo del día”, informa la American Psychological Association, APA.

La memoria a largo plazo también se ve afectada. Estudios de Stanford revelan que quienes realizan multitarea intensamente recuerdan menos detalles importantes. La información se procesa de forma fragmentada y no se consolida correctamente, dificultando la retención de datos relevantes, lo que impacta el rendimiento académico y profesional.

“La multitarea prolongada genera estrés cognitivo, disminuye la capacidad de concentración y afecta la memoria inmediata y a largo plazo. Esto compromete la retención de información, la resolución de problemas y la eficiencia en actividades que requieren atención sostenida, incluso en tareas rutinarias”, añade el docente.

Además, la atención se fragmenta constantemente. Cada nuevo estímulo interrumpe el flujo mental y obliga a reajustar la concentración. Con el tiempo, esto provoca irritabilidad, ansiedad y agotamiento emocional, impactando no solo el desempeño académico y laboral, sino también el bienestar psicológico general de la persona.

“El estrés prolongado asociado a la sobrecarga de información y al trabajo constante frente a pantallas no solo afecta la salud mental, también puede tener repercusiones físicas, como fatiga, insomnio y mayor riesgo de ansiedad y depresión, si no se aplican medidas de autocuidado y desconexión”, advierte la Organización Mundial de la Salud, OMS.

Claves para evitar el colapso por estrés

El estrés constante desgasta tanto la mente como el cuerpo, pero existen estrategias que ayudan a reducir su impacto. Aquí algunas recomendaciones clave según la APA:

  • Reconoce tus señales: identifica cuándo el estrés comienza a afectarte: irritabilidad, insomnio, fatiga o tensión muscular. Tomar conciencia de estas señales es el primer paso para intervenir antes de que el problema se intensifique.
  • Organiza tu tiempo y prioridades: define tareas esenciales y establece límites claros. Evita la sobrecarga y aprende a decir “no” cuando sea necesario. Herramientas como agendas, listas y aplicaciones de productividad ayudan a mantener el control.
  • Cuida tu cuerpo: realiza actividad física regular, mantén una alimentación balanceada y respeta tus horas de sueño. Pequeños hábitos diarios fortalecen la resistencia física y emocional frente a situaciones de presión.
  • Practica técnicas de relajación: Meditación, respiración profunda, yoga o pausas conscientes durante la jornada laboral disminuyen los niveles de cortisol y ayudan a recuperar la calma mental.
  • Busca apoyo y compañía: hablar sobre tus emociones con familiares, amigos o profesionales permite descargar tensiones y encontrar soluciones prácticas. No subestimes el poder de una red de apoyo en momentos de estrés elevado.

“El exceso de estímulos digitales y de tareas simultáneas fragmenta la atención, impide la consolidación de la memoria y reduce la eficacia de cualquier esfuerzo cognitivo. Mantener un enfoque disperso genera fatiga, ansiedad y disminuye la capacidad de aprendizaje y rendimiento diario”, concluye Ortiz.

La multitarea no aumenta la eficiencia, sino que fragmenta la atención, debilita la memoria y merma la productividad. Adoptar un enfoque consciente, descansos estratégicos y planificación diaria es fundamental para mantener un rendimiento real y preservar la salud mental.

 

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