Bolivia atraviesa una etapa decisiva. Los desafíos económicos, tecnológicos y sociales obligan a repensar con urgencia el sistema educativo. Frente a evaluaciones alarmantes, brechas digitales profundas y un futuro marcado por la inteligencia artificial, la educación emerge como la herramienta clave para reducir desigualdades y generar oportunidades.
Para Verónica Ágreda, rectora nacional de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), el país enfrenta una crisis educativa que exige voluntad política, reformas estructurales y una visión de largo plazo.
“Sin duda estamos frente a una crisis educativa. La CEPAL señala claramente que no es un problema exclusivo de Bolivia, sino de toda América Latina”, afirma la académica. La pandemia profundizó esta realidad al dejar expuesta una brecha tecnológica que afectó principalmente a los sectores más vulnerables.
Las cifras reflejan la gravedad del problema. Según un estudio preliminar sobre el sistema de educación regular del Observatorio Plurinacional de la Calidad Educativa, realizado en 2023, el 60% de los estudiantes de primaria a nivel nacional no comprende lo que lee o presenta dificultades de comprensión lectora. Los resultados en matemáticas son aún más preocupantes.
Estos datos evidencian que el modelo actual no logra desarrollar las competencias básicas necesarias para que niños y adolescentes enfrenten los retos del presente y del futuro.
Brechas digitales, pensamiento crítico y ética
El avance de la inteligencia artificial plantea nuevas exigencias al sistema educativo. Para Ágreda, el debate no pasa por el temor a la tecnología, sino por el acceso y el uso que se haga de ella.
“No se trata de que la inteligencia artificial nos quite el trabajo, sino de quién podrá usarla y quién quedará fuera”, señala.
En este contexto, la alfabetización digital y las competencias tecnológicas dejan de ser un privilegio para convertirse en una necesidad. A ello se suma el fortalecimiento del pensamiento crítico y la ética.
“La tecnología puede estar al servicio de la humanidad, pero también puede ser utilizada de manera perversa y unos pocos pueden acabar impactando a muchos por la manera en la que es utilizada”, advierte, remarcando la responsabilidad tanto de los ciudadanos como de las empresas tecnológicas en el manejo de datos y la privacidad.
Docentes: el eje de la transformación educativa
Cualquier reforma educativa profunda pasa, necesariamente, por los maestros. “Para transformar a los estudiantes, primero hay que transformar a los maestros”, enfatiza la rectora de Unifranz.
En Bolivia, la formación docente enfrenta serias limitaciones debido a su monopolización y a la ausencia de evaluaciones externas independientes. El sistema educativo requiere la participación de un tercero que evalúe objetivamente si los docentes cuentan con las competencias y habilidades necesarias y si se encuentran actualizados.
Ágreda sostiene que no basta con actualizar la currícula si los docentes no disponen de las herramientas para aplicarla. “De nada sirve cambiar la currícula si el maestro no está preparado para llevarla al aula”, afirma, subrayando la importancia de una formación continua y alineada con las necesidades reales del país.
Reformas urgentes y políticas públicas clave
Desde la Asociación Nacional de Universidades Privadas (ANUP), actualmente presidida por la rectora nacional de Unifranz, se presentaron 19 lineamientos de política pública para impulsar la nueva educación en Bolivia. Entre los más urgentes se encuentra la creación de una agencia de acreditación —inexistente en el país— y la revisión del régimen docente, basado en una normativa laboral de 1940.
La investigación científica, la educación virtual y el acceso equitativo a la educación superior también forman parte de esta agenda.
“No es justo que una persona que vive en una población alejada no tenga acceso a educación superior”, sostiene Ágreda, destacando el potencial de la virtualidad para democratizar el aprendizaje.
Educación, voluntad y futuro
Los cambios no son imposibles. Países como China, Corea del Sur, Singapur e India lograron transformaciones profundas apostando decididamente por la educación. Para Ágreda, el factor determinante es la voluntad. “Esto demuestra que es una cuestión de decisión y compromiso con el futuro”, asegura.
La educación de calidad, pertinente y a lo largo de la vida se presenta como la base para que Bolivia pueda integrarse al mundo, fortalecer su desarrollo y ofrecer mejores oportunidades a las nuevas generaciones. Como recuerda la rectora de Unifranz, citando a Isaac Asimov, “el conocimiento es el único bien público que crece cuando se comparte”.