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Vecinos del centro se organizan para cuidarse de la inseguridad

Sabado, 29 de julio de 2023 a las 23:48
Reconocen que aumentó la presencia de personas en condición de calle, posiblemente por la situación económica, y que eso los obliga a pagar, desde hace dos meses, un servicio alternativo que ya se ha adoptado en otros barrios

“En toda la ciudad hay personas mendigando y en condición de calle; aparentemente el número cada vez aumenta por la crisis económica. Sabemos que no estamos en Suiza, pero esta gente se concentra en diferentes lugares, no solo en el centro”, dijo Humberto Parra, uno de los vecinos de la plaza Calleja, y delegado de su distrito ante la CRE.

Según Parra, es tan molesta la circunstancia en el centro, que aproximadamente una treintena de casas y negocios de la zona han contratado el servicio de seguridad de una moto que monitorea un perímetro de dos kilómetros.

Explicó que un guardia recorre la zona en el motorizado, tocando el pito y ahuyentando a todos los que duermen cerca de alguna casa o negocio, y que parecen sospechosos.

Aplaudió que gracias a esta iniciativa “ya se marcharon los palomillos”, aunque reconoció que a veces, durante el día, cuando no está la moto contratada, estos regresan.

Con medidas como esta, Parra dijo que lo único que logran los vecinos es el desplazamiento de malvivientes hacia el primer anillo y más alla, pero que de ningún modo se constituye en una solución definitiva.

Asimismo, cree que entre los “antisociales” que llegan al centro, algunos provienen del cordón ecológico, y se van acercando poco a poco, atraídos con la cantidad de negocios a lo largo de ese trayecto.

Parra enfatizó en que hay todo tipo de personas en este grupo, ya sea en situación de calle, o quienes tienen casa en otras zonas, pero que solo se aproximan al centro de la ciudad para mendigar, o incluso robar, y que entre estos hay extranjeros. “También llega gente con capacidades especiales, y otra desempleada por la crisis económica”, insistió.

A Fabrizio Leigue, presidente de la Cámara Gastronómica de Santa Cruz y propietario del restaurante Parrillada Oriente Petrolero, no le perdonaron ni la pizarra donde se anota el menú.

Hace un par de semanas se la robaron dos hombres, a las diez de la mañana, y el hecho quedó registrado en las cámaras de seguridad.

Según Leigue, los antisociales se dirigieron con la pizarra hacia el mercado Los Pozos, donde probablemente la vendieron en la zona de los cachivacheros. “Estuve una semana buscando mi pizarrón, recién lo habíamos hecho tallar con el nombre del restaurante, pero no lo encontré”, lamentó.

Leigue es uno de los vecinos del centro que está pagando por el servicio de guardia en motocicleta. Reconoció que en la zona central están teniendo problemas con los robos, pero el año pasado también se entraron a un local que tenía por el Zoológico, de donde se llevaron varias pertenencias.

Para el presidente de la Cámara Gastronómica, el centro está “feo”, pero es consciente de que si bien los robos y actos de vandalismo se están dando en el corazón de la ciudad, también ocurren en la avenida Beni, y en la Santos Dumont, donde a la pizzería de uno de los miembros de la Cámara se le entraron “hasta tres veces”.

Recalcó que la Policía y la Gendarmería deberían rondar más, ya que hay más presencia de personas en situación de calle. “Sabemos que la vida está más difícil, pero no es excusa para que se incrementen los robos”, insistió.

Iru Claure, propietario de Tapekua, cree que, efectivamente, existe inseguridad por todos lados, pero le queda la duda de si aumentó o no en el centro en el último tiempo.

Considera que muchos de los problemas y desmanes se generan por las borracheras de los “pelau que salen de los boliches”, y cree que los robos siempre han existido en esa zona.

“Hace un par de meses a mi hermana le robaron un espejo del vehículo en la Ballivián”, contó acerca de una de las calles adyacentes a su local.

A Javier Libera, dueño del restaurante El Aljibe, que está en la esquina de las calles Ñuflo de Chávez y Potosí, le molesta que la gente solo se queje y no haga nada, ya que “no quiere ni prender focos afuera de las casas, y hay otros que están encerrados y les vale un corcho lo que pasa afuera”.

Según Libera, también existe el grupo de vecinos que no paga seguridad porque otros la pagan, pero que de igual manera se benefician.

Admitió que hay muchas casas y locales vacíos en el centro, lo que eleva la inseguridad, y por eso es otro de los que se acopló al grupo que paga por el servicio de guardias en moto. Además, como medida adicional, Libera informó que se creó un grupo de WhatsApp para vecinos, pero que es restringido para alertar sobre sospechas “justificadas” de robo, asalto, etc.

Lamentó que ya no opere la policía turística, que antes se refugiaba en Casa de Gobierno, y con la que había “buena coordinación”.

Sobre las autoridades, dijo que como habitantes del centro de la ciudad ni siquiera han intentado acercarse a estas, y que optaron por resolver sus propios problemas basados en la coordinación vecinal.

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