El cuerpo del actor y comediante David Santalla es velado la noche de este sábado en la Gobernación de Chuquisaca, después de que en la tarde falleciera en un instituto de oncología de Sucre, tras una larga lucha contra el cáncer.
Sandra Saavedra, esposa del artista, se encuentra en el velatorio y agradeció a todos los seguidores del actor de teatro y cine por sus muestras de solidaridad.
Traslado de La Paz
Yungaro Santalla, hijo del artista fallecido, pidió mediante las redes sociales que el cuerpo de su padre sea trasladado hasta la ciudad de La Paz.
“Mi papá nació en La Paz, su corazón se forjó en Miraflores, su compañía Santallazos nació y se estableció en esta ciudad y como tal su familia, colegas, allegados y amigos están aquí, por favor quisiéramos que sea velado en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, con todos los honores que se otorga a personajes ilustres como él. Mi papá deseaba ser enterrado aquí. Realmente queremos que nos ayuden a traerlo, es lo ético y justo”, escribió.
Teatro Municipal
El alcalde de La Paz, Iván Arias, anunció que el domingo, desde las 08:00, se abrirá una capilla ardiente en el Teatro Municipal, donde “él nos hizo reír y llorar de felicidad”.
Al igual que el hijo de Santalla, el alcalde también pidió el traslado del cuerpo a La Paz.
“Pido al gobierno que extreme los esfuerzos para que sus restos sean trasladados a la ciudad de La Paz lo más antes posible. Aquí nació y acá quería ser enterrado”, dijo.
Horas después se conoció, de manera extraoficial, que el cuerpo del humorista de 86 años podría ser trasladado el domingo a la sede de Gobierno.
Trayectoria
Según recuerda la agenda EFE, Santalla nació en La Paz el 16 de agosto de 1939. A los 10 años se trasladó a Chile debido al exilio de su padre, militar de profesión. En ese país llegó a integrar la selección chilena de gimnasia y natación en 1957, antes de regresar a Bolivia.
Ya en su país natal, desarrolló un estilo propio basado en la recreación de acentos y personajes de distintas regiones, combinados con un humor fino y observacional. De esa etapa surgieron figuras emblemáticas como Toribio, un hombre de origen humilde que busca superarse; la cholita Salustiana, de carácter divertido y a la vez osado; y don Enredoncio, un adulto mayor algo gruñón con una mirada singular sobre la vida cotidiana.
También tuvo una destacada participación en el cine boliviano. Actuó en "Chuquiago", de Antonio Eguino (1977), y en "Cuestión de Fe", de Marcos Loayza (1995). Su papel más recordado en la pantalla grande fue en "Mi Socio", de Paolo Agazzi (1983), considerada una de las películas más importantes del cine boliviano y que tuvo una segunda parte en 2019.
Además, Santalla publicó varios libros vinculados a sus vivencias personales y a su trayectoria en el teatro.