Tradicionalmente los factores que mueven la producción de la economía son el capital, la tierra y el trabajo, hoy los factores de la producción se han incrementado con la tecnología y el conocimiento, que reflejan la importancia del recurso humano, antes solo comprendido por su aporte con la mano de obra y hoy revalorado por la trascendencia de los servicios, las nuevas tecnologías de información y el aporte en innovaciones basada en el conocimiento.
El recurso capital es fundamental en el desarrollo de una economía, ésta constituido por la inversión dispuesta tanto por el Estado como por el sector privado, generalmente destinado a la producción de bienes y servicios, como también se pueden convertir en capital semilla de proyecto e iniciativas innovadoras, o en inversión financiera en valores, bonos, pagares que se tranzan en las Bolsas de Valores, donde también operan los mercados de físicos (commodities) y el mercado cambiario. En todos los casos los inversionistas que aportan el capital de una inversión asumen riesgos y toman oportunidades.
En la inversión juega un papel esencial la tasa de retorno y el nivel de ahorro en la economía, constituido por los reservas de los trabajadores en los fondos de previsión para la jubilación, los depósitos en cajas de ahorro y depósitos en plazos fijos del público en el sistema financiero y finalmente las reservas del Estado en oro, valores y divisas extranjeras en poder de la autoridad monetaria. El ahorro es igual a la inversión y puede apalancar financiamiento destinado a inversión Mientras más ahorro, mayor capacidad de inversión.
Ahora bien, visto la importancia de las inversiones y el ahorro en la economía de un país, nos podemos dar cuenta de la trascendencia de las inversiones extranjeras directas (IED) en una economía en desarrollo, con bajo nivel de ingresos y alta propensión a endeudarse para cubrir el gasto público. Todos los países buscan atraer nuevas inversiones, establecen políticas de estado y desarrollan estrategias de promoción para hacer atractiva la inversión en sus países, mientras que nuestro país adolece de un organismo activo de promoción de exportaciones e inversiones, ahora tan necesarias.
En el periodo inicial de la pandemia 2020-2021 países como Perú pasaron de 732 a 7.455 millones de dólares respectivamente, en inversión extranjera directa, mientras otros países como Chile pasaron de 9.205 a 15.252 millones de dólares en el mismo periodo, en tanto que Bolivia en el referido bienio tuvimos una desinversión neta de -530 millones de dólares (Fuente: La Inversión Extranjera Directa en ALAC, 2022, CEPAL). En promedio en América Latina y el Caribe la inversión extranjera directa representó el 2,2% del PIB de la Región.
Según datos oficiales del Banco Central de Bolivia (BCB) publicados en su web (www.bcb.gob.bo), la Cuenta Financiera de la Balanza de Pagos registró el año 2022 un déficit de -1.282 millones de dólares, incrementado el año pasado a -3.028 millones de dólares, si bien la mayor parte del déficit corresponde a la disminución de los Activos de Reserva, no es menos importante la desinversión que sufre el país, reflejada en la cuenta de Inversión de Cartera que paso de -204 millones de dólares en 2022 a -199 millones de dólares en 2023, lo que significa que en los últimos dos años hemos perdido más de 400 millones en inversiones de no residentes.
Al tercer trimestre de 2023 el referido informe de la CEPAL señala que “en lo que atañe a la inversión de cartera, por el contrario, en el mismo período se han vuelto a acumular salidas netas, lo que se explica principalmente por las desinversiones de los no residentes, que optan por llevar sus activos hacia otros mercados. En los activos de la partida “otra inversión” de la cuenta financiera también se han registrado salidas netas en el período, situación que se ha repetido en los últimos tres trimestres. Ese resultado es reflejo de una entrada prácticamente nula de inversiones de no residentes, sumada a una salida significativa de esa clase de flujos de inversión provenientes de inversores que residen en América Latina”. Si bien el problema se observa en toda la región, es particularmente preocupante la situación del país, dada la recurrencia del déficit de inversión, a lo que debemos sumar la escasa ejecución presupuestaria en la inversión pública que en los últimos años con dificultad sobrepasa el 50%.
De hecho, sin inversión que incrementen la producción y los ingresos será muy difícil salir de la crisis financiera y cambiaria, por lo que no son buenas señales la salida en los últimos años de varias empresas extranjeras en todos los sectores, como ADM, DREYFUS en el sector alimentos, KIMBERLY del sector artículos de higiene, 3M del negocio de construcción y seguridad, BakerHughes y SwamberBros, del sector servicios en hidrocarburos, y ahora el anuncio de un posible proceso de desinversión en la molienda de granos de la empresa IASA de inversiones peruanas.
En definitiva, es muy urgente revertir la situación con señales claras de garantía a los inversionistas nacionales y extranjeros que aún están en Bolivia, asegurando la estabilidad de sus operaciones comerciales y financieras y adoptando las medidas ya sugeridas desde el sector productivo, las que se deberían implementar con premura para no quedarnos solos con el país a cuestas.