El municipio culminó un diagnóstico en el centro cruceño y trabaja en un proyecto que le permita intervenir en el mejoramiento de las fachadas de algunos inmuebles patrimoniales.
Las autoridades señalaron que, después de la pandemia, se notó más la necesidad de revitalizar el centro, a fin de reactivar la economía. Para eso, una de las primeras medidas fue el diagnóstico, que identificó que 35 inmuebles de preservación necesitan una intervención urgente.
“Estamos preparando un proyecto de ley para restaurar las fachadas de los inmuebles catalogados, estamos haciendo un trabajo bastante rápido y responsable, tomando todos los aspectos legales para dar esta respuesta a la ciudadanía”, dijo la directora de Regulación Urbana del municipio cruceño, Blanca Alicia Rojas.
También se notificará a los propietarios de los inmuebles privados que no están catalogados, para que hagan las mejoras y no pongan en riesgo a los transeúntes.
Con respecto al diagnóstico, Rojas informó que es el resultado de numerosas inspecciones que se han realizado a los inmuebles, que en 1991 eran 294, pero 25 ya han desaparecido, por lo que quedan 269.
“En 1991 se catalogaron 294 inmuebles. En esta gestión estamos retomando esta actualización, ya hemos hecho un relevamiento mediante 13 inspecciones, cada una con 25 visitas a inmuebles que tienen usos religiosos, administrativos, comerciales, entre otros. Hemos podido identificar que 287 son privados, y siete de propiedad municipal. Además, se ha podido determinar que 25 son inexistentes, por lo que quedan 269 inmuebles”, dijo la directora de Regulación Urbana.
Complementó que, de los 269 inmuebles, se tiene que intervenir de manera urgente en 35. “También se ha realizado un relevamiento de aquellos que están dentro del centro histórico, pero que no están catalogados y tienen una normativa mucho más abierta para intervenir, que son unos 50”.
Rojas hizo notar que en el diagnóstico también se detectó que hay un desconocimiento del Reglamento del Centro Histórico, aprobado en 2020, por lo que se lo está socializando, porque todos los inmuebles, sean de preservación o no, pueden ser intervenidos de acuerdo a la normativa.
La población cree que no se puede trabajar en los inmuebles, pero en la catalogación hay tres niveles de preservación, y la normativa permite ciertas edificaciones para actividades que sean rentables para los propietarios.
“El centro tiene otra esencia, otros requisitos, y los terrenos son pequeños. En los edificios de catalogación ambiental y estructural, en algunos casos se permite ciertos tipos de demoliciones para que se pueda reestructurar la edificación”, dijo.
Según ella, como incentivo a la construcción, también ahora es posible declarar una edificación ecosostenible, cumpliendo requisitos para que sea sustentable y amigable con el ambiente. Como beneficio, la norma permite al propietario construir unos metros cuadrados de forma adicional.
Recordó que hay tres niveles de preservación de las casonas: integral, estructural y ambiental, por lo que en cada una se analiza la reglamentación, cumpliendo ciertas características.
Estado de las fachadas Los vecinos que viven y acuden al centro de la ciudad exigen que se cumpla con los planes de restauración de las casonas. Basta caminar unas cuadras para observar que hay inmuebles que necesitan intervención. En la intersección de las calles René Moreno y Ñuflo de Chávez, el techo de una de las viviendas se cae a pedazos. “Los dueños aparecen de vez en cuando y hace unos meses se cayó parte del techo”, dijo una mujer que trabaja en un negocio por la zona. Parte del inmueble presenta desgastes en las columnas exteriores, y hay huecos en el techo. Se colocaron cintas de seguridad para limitar el paso, pero muchos hacen caso omiso. “Lo único que han hecho los propietarios es poner ladrillos donde estaba la puerta, para que no entren los antisociales”, dijo Claudio Morales, un vecino. Sobre la calle Sucre, entre La Paz y Cochabamba, se encuentra una de las pocas casas con altillo de madera. Esta vivienda se encuentra abandonada desde hace tiempo, y eso ha provocado el desgaste en el tumbado, que se ha venido abajo, y ahora quedan únicamente las tejas. Además, las columnas de madera que sostienen el balcón del segundo piso se ven deterioradas. Hay otras que presentan daños en la fachada, como la casona ubicada sobre la calle Chuquisaca, entre Ñuflo de Chávez y Ballivián, que tiene rajaduras y un boquete. El centro cruceño también tiene otros problemas, como la inseguridad, el asentamiento de ambulantes y el caos vehicular, y ya los vecinos piden trabajar en un plan integral. Análisis de Ernesto Urzagasti El problema pasa porque las normativas que están planteadas sobre el centro histórico y las áreas que son de conservación, son muy estrictas, y no se les da a los dueños de inmuebles mayores posibilidades para invertir y sacar lucro sobre esos predios. Los propietarios no pueden intervenir en la mayoría de los casos, pero todo depende del grado de conservación, porque son normativas estrictas y obviamente eso asfixia a los propietarios en el tema de los impuestos, de la obligatoriedad de que deben cumplir con la preservación. A esto hay que sumar el crecimiento de la ciudad y que la centralidad se ha trasladado a otros lugares. Eso ha empezado a generar que los locales e inmuebles estén vacíos. Instituciones que le daban un peso específico al centro de la ciudad se trasladaron a otras zonas, y los propietarios de los inmuebles, agobiados por los impuestos y trabas impositivas, también optaron por dejar que sus inmuebles se caigan, o mantienen la fachada, pero convierten el interior en estacionamiento. Todo esto ha generado que cada vez haya más casonas convertidas en parqueos. El Gobierno Municipal en algún momento invirtió en las fachadas, pero tampoco es sostenible pensar que la Alcaldía debe mantener las casas, sino que todo pasa por una política sostenible e inteligente para que todos ganen. Si no hay incentivos para invertir en el centro, los vecinos van a dejar que se caigan los inmuebles, o los van a tener cerrados, como el caso de un cine, cuyos propietarios prefirieren tenerlo bajo llave porque su último intento de mejorarlo, y de hacer más salas, quedó en nada. No tenemos una política que vaya a colaborar con los propietarios de los inmuebles, que los incentive a que inviertan para que el centro se mantenga revitalizado. Los dueños agobiados por los impuestos optan por dejar que sus inmuebles se caigan o los vuelven parqueos”