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Colapso energético: Asfixia por la falta de combustibles golpea a los bolivianos

Martes, 14 de octubre de 2025 a las 06:23
Decenas de camiones cisterna forman filas interminables para ingresar a Palmasola y entregar un combustibe que no tiene como ser pagado. Foto: Ricardo Montero

El presidente Luis Arce deslindó responsabilidades por la crisis de combustibles, pero el problema revela el deterioro del actual modelo. Agropecuarios, cívicos, transportistas y ciudadanos critican a una gestión sin rumbo y bajo denuncias

A menos de un mes para el cambio de gobierno que marcará el fin de la era del MAS en el gobierno, la asfixia por la falta de combustibles golpea a Bolivia. El presidente Luis Arce Catacora habló ayer de la crisis de los combustibles, pero sin autocrítica. El mandatario repitió el discurso de culpas ajenas, apuntando a la Asamblea Legislativa Plurinacional como responsable del desabastecimiento por no aprobar créditos.

“No hay combustibles, sí, porque no hay dólares. ¿Por qué no hay dólares? Porque no hay créditos. ¿Y quién aprueba los créditos? La Asamblea Legislativa Plurinacional”, afirmó el mandatario, exculpando a su administración. “Pese a todos los bloqueos, pese al estrangulamiento financiero que tenemos, estamos cumpliendo, porque no hemos dejado de pagar ningún bono”, justificó.

Arce insistió en que su gobierno trabajó “desde el primer día” para resolver el problema estructural de los hidrocarburos, culpando al pasado -incluida la gestión de  Evo Morales- por la falta de exploración y la declinación de los campos gasíferos.

“Ya en el pasado, antes de que nosotros seamos gobierno, se veía la declinación de los campos petroleros y gasíferos. Nosotros hemos corregido el error de no haber hecho exploración y de no cuidar la nacionalización”, dijo.

Críticas y protestas

Las palabras de Arce contrastan con una realidad palpable: Bolivia enfrenta la peor crisis energética en dos décadas, con largas filas en los surtidores, paralización del agro, transporte urbano semiparalizado y cisternas varadas en todos lados. A la escasez de gasolina y diésel se suma la incertidumbre por la denuncia penal contra el presidente de YPFB, Armin Dorgathen, acusado de contrabando de exportación agravado y actualmente con orden de aprehensión, sin paradero conocido.

En este contexto, la asfixia del país se siente en todos los frentes. Los productores agropecuarios, transportistas e industriales advierten que el país podría llegar a un “punto sin retorno”.

La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), a través de su presidente Klaus Frerking, alertó que la crisis en el abastecimiento de combustibles paraliza la producción, pone en riesgo los empleos y amenaza la soberanía alimentaria de los bolivianos.

“El agro está en terapia intensiva y estamos a un paso de cruzar un punto sin retorno. Sin combustible no hay siembra, no hay cosecha, no hay transporte, no hay país”, sentenció Frerking.

Desde el transporte, el vicepresidente de la Federación Departamental de Cooperativas de Transporte de Santa Cruz, Freddy Rivas, reveló que “el 60% de micros y trufis a gasolina están parados” y que “unas 3.000 cisternas cargadas con diésel y gasolina esperan por pagos de YPFB en Argentina, Brasil y Paraguay”.

“No hay plata, no hay dolares. Mientras YPFB no cancele a las empresas, las cisternas no pueden descargar. Ese es el problema”, explicó.

El presidente del Comité pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, sintetizó el sentimiento generalizado: “Todos necesitamos el combustible para poder movernos y producir. Hay productores que están sembrando solo el 30% de lo que sembraban antes, porque no hay combustible. Falta menos de un mes para que culmine su permanencia (del MAS) en el gobierno; por lo menos hagan medianamente bien su trabajo estos últimos días”.

A nivel político e institucional, las críticas apuntan directamente al modelo energético del MAS, instaurado hace casi dos décadas y sostenido en la nacionalización de Evo Morales, pero sin inversión sostenible.

El exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, fue categórico: “Todo esto que vemos ahora lo veíamos venir desde hace mucho tiempo atrás. El gobierno del MAS hizo otras cosas en lugar de hacer su trabajo, y nos dejó en esta situación. No hay dólares, YPFB está descabezada, el presidente está prófugo”.

La escasez, la incertidumbre y el desgaste institucional se han convertido en el sello de despedida del masismo. A pocos días del cierre de un ciclo histórico, el país entero padece la herencia de un modelo agotado que, entre discursos y excusas, parece haberse quedado sin gasolina, literal y políticamente, para seguir avanzando.

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