El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, firmado tras más de 25 años de negociaciones, abre un mercado potencial de 700 millones de personas y representa una oportunidad estratégica para Bolivia, aunque el país deberá acelerar reformas internas, lograr estabilidad macroeconómica y convertirse en miembro pleno del Mercosur para aprovechar sus beneficios, afirmó el economista Gonzalo Chávez en una entrevista con Bolivia TV.
Chávez destacó que el convenio es “trascendental” porque refuerza el multilateralismo y la cooperación internacional, en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y tendencias unilaterales. “Este acuerdo permite que las exportaciones de América Latina se dupliquen o tripliquen hacia Europa y, al mismo tiempo, abre mayores oportunidades de inversión europea en la región”, explicó.
En este escenario, el economista subrayó que el principal desafío para Bolivia es culminar su proceso de adhesión plena al Mercosur, ya que actualmente el país se encuentra en una etapa de transición. “Convertirse en miembro pleno es el primer gran reto de la política económica externa, porque define nuestra relación con el bloque y, a través de él, con Europa”, sostuvo.
Chávez señaló que el acuerdo también obliga a Bolivia a afinar su política exterior, combinando principios, valores y multilateralismo con pragmatismo. “Somos un país pequeño que debe jugar en un tablero internacional cada vez más complejo. Bolivia necesita una política exterior realista, orientada a exportar más, atraer inversión extranjera directa e integrarse a distintos mercados”, afirmó.
Condiciones internas y confianza internacional
Consultado sobre los pasos concretos que debe dar el país, el economista indicó que, además de la voluntad política ya expresada para ingresar al Mercosur, Bolivia debe generar condiciones de estabilidad económica, social y política que fortalezcan la confianza internacional. “Se necesita reglas de juego claras, credibilidad y reputación. Los conflictos y los bloqueos afectan seriamente esa imagen”, advirtió, al calificar estas medidas de presión como “antieconómicas”.
Chávez remarcó que sin resolver los problemas internos —como la inestabilidad macroeconómica y los conflictos sociales— será difícil que Bolivia se convierta en un destino atractivo para la inversión y el comercio. “El cambio en la política económica es central si queremos integrarnos con éxito a estos grandes mercados”, añadió.
Turismo, agro y minería sostenible
Entre los sectores con mayor potencial, el economista identificó al turismo como uno de los pilares de la futura inserción internacional del país. “Si hacemos bien las cosas, el turismo podría generar hasta 3.000 millones de dólares en los próximos años y convertirse en un motor incluso más importante que la minería o el gas”, afirmó.
También destacó oportunidades en la minería, impulsada por el alza de precios internacionales, aunque advirtió que cualquier estrategia en este sector deberá incorporar criterios de sostenibilidad ambiental, un eje central en la relación con la Unión Europea. Asimismo, mencionó el potencial del sector agropecuario, tanto en mercados grandes como en nichos especializados, como el café, la quinua y la cañahua.
Finalmente, Chávez sostuvo que el acuerdo Mercosur–Unión Europea coloca a Bolivia frente a una oportunidad histórica, pero condicionada a un trabajo interno profundo. “La apertura de mercados empieza en casa. Sin estabilidad macroeconómica, social y política, y sin acuerdos internos, será muy difícil aprovechar este nuevo escenario internacional”, concluyó.