La pandemia y sus efectos alcanzaron también a las franquicias. Según datos de la Cámara Boliviana de Franquicias (Cafran), un 40% se vio obligada a cerrar al menos una sucursal para hacer frente a la crisis y al menos cinco marcas gastronómicas abandonaron el país entre 2020 y el primer trimestre de 2021.
Datos de esa institución señalan que en Bolivia operan alrededor de 300 marcas y más de 100 de ellas pertenecen de sector de alimentos y bebidas, el resto está dividido entre servicios inmobiliarios, empresas hoteleras, entretenimiento y moda.
De todos ellos, el sector gastronómico sigue siendo el más golpeado debido a las restricciones de los horarios nocturnos y encapsulamientos de fines de semana y feriados.
Se conoce oficialmente que, antes de la pandemia, restaurantes como Tony Roma’s dejaron de operar en el país, luego se sumaron a la lista Hooters, T.G.I. Friday’s (en Ventura Mall) y Carl’s Jr, mientras que otros se vieron obligados a cerrar unidades. Solo en este sector, se tiene que en promedio cada franquicia puede llegar a tener entre 15 y 20 sucursales; y de ellas, al menos dos fueron cerradas por las restricciones y las ventas bajas.
“El mercado de las franquicias está un poco estancado, principalmente el sector gastronómico que es el más golpeado. Por lo general, todas las
restricciones van a ese sector, que ha estado golpeado desde el inicio de la pandemia y actualmente sigue, porque las restricciones de fin de semana y de horarios nocturnos hacen que sea muy complicado para el sector”, manifestó Pinto.
Sin embargo, no a todos les fue tan mal. Las franquicias de bienes raíces estuvieron más dinámicas y presentaron cierto crecimiento y buenos resultados en sus ventas. Casos como el de Century 21 se destacan, al haber vendido seis franquicias en lo que va del año. Así como en el sector salud, que han desarrollado sus negocios en ese ámbito por la elevada demanda que registraron debido a la pandemia. “Unos ganaron y otros perdieron, pero en general el modelo de franquicias que está en Bolivia en su mayor cantidad está dentro del sector gastronómico, moda y entretenimiento”, expresó el expresidente de Cafran y experto en franquicias, Alfredo Troche, al agregar que el impacto en el cese de inversiones es sentido en la economía del país, por la disminución en el empleo que se genera y los impuestos que deja de percibir el Estado por estas empresas formales. Considera que es importante inyectar optimismo al empresariado para que pueda seguir invirtiendo, pero también ve necesario que el Gobierno ponga reglas que incentiven a este sector y se trabaje en aspectos como la ley laboral, normativa de impuestos y otras alternativas para impulsar la reactivación. El manejo es clave Optimizar los costos y rentabilizar las inversiones actuales son ahora las prioridades de estas empresas. Desde Cafran aseguran que las franquicias han optado, entre alguna de sus medidas, por cambiar de locaciones grandes a más pequeñas para reducir los costos fijos. Esta opción ha sido más aplicada en el sector gastronómico, que se ha enfocado bastante en el delivery y ya no precisa de salones grandes. “Otra opción para este sector pueden ser las cocinas ocultas ‘dark kitchen’, que son espacios que se alquilan en lugares que no son caros y donde no se tiene atención al cliente y la atención es exclusiva por delivery. Por el lado de los servicios (inmobiliarias) si bien se ha visto un crecimiento en cantidad de oficinas, estas son de tamaño más pequeño. Aquí la clave es que los costos fijos sean los más bajos”, apuntó el director de Cafran. Eduardo Antelo, gerente de Pollos Chuy, resaltó que los delivery, si bien son un paliativo, no son una opción para hacer rentable el negocio. “Tenemos 26 franquicias a escala nacional y 20 en la ciudad. No hemos cerrado sucursales, pero sí hemos reubicado tres a otras zonas y dos fueron cerradas temporalmente a la espera de su reapertura, todo dependiendo de cómo avanza la situación por la pandemia. Estamos tratando de adaptarnos y adecuarnos lo más que se pueda”, dijo, al asegurar que la casa matriz ha dado cierto apoyo a los franquiciantes, pero no ha habido mucho interés como otros años en adquirir nuevas franquicias Acotó que existen intenciones de negociación para abrir dos nuevas franquicias; sin embargo, debido a la situación todavía no logran despegar, y vislumbrar proyecciones más allá de los dos meses ha resultado difícil para la empresa. Inmobiliaria, la otra cara Opuesto a la realidad gastronómica, está la franquicia inmobiliaria ‘Century 21’, que creció hasta un 200% en un año. Ives de Chazal, CEO de esta franquicia, apuntó que si bien los precios bajaron, el nivel de transacción ha subido y la fuerza de ventas también. Así como de asesores inmobiliarios, que de tener 150 antes de la pandemia hoy cuentan con 400. “Hemos aplicado una estrategia de disminución de costos y se ha redireccionado la publicidad”, dijo. Por su parte, Steve Nacif, expropietario de marcas como Cinnabon, Papa John’s Pizza, entre otras, citó que el modelo de franquicia ofrece bondades y beneficios para todas las partes involucradas; sin embargo aclaró que esta estrategia de crecimiento de una marca no aplica siempre y que debe ser ejecutada correctamente. Si están las condiciones dadas se logra un marco de trabajo y desarrollo empresarial muy sólido y sostenible.