Desde las 16:00 del viernes hasta las 04:45 del domingo en la madrugada, Hugo Huacani, juez onceavo de instrucción en lo penal de La Paz, vivió 36 horas maratónicas. Pasó de ser aprehendido a ordenar cárcel para el exministro de Salud Marcelo Navajas y otros tres involucrados en el caso respiradores españoles.
Todo comenzó el viernes por la tarde, antes del inicio de la audiencia de medidas cautelares de cinco presuntos involucrados en la adquisición de los equipos. Antes de ingresar a su oficina, el administrador de justicia fue detenido por un subteniente de la Policía Boliviana y otros efectivos vestidos de civil.
Inmediatamente fue trasladado a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), sin mayores explicaciones, y elaboró en un papel, de forma manuscrita, una acción de libertad, que le fue aceptada por un juzgado de garantías constitucionales de El Alto, a las 03:00 del sábado.
En la mañana de ese día fue liberado, retornó a su domicilio y horas después, cerca de las 18:00, instaló, finalmente, la audiencia de medidas cautelares del caso respiradores, que se prolongó hasta las 04:45 del domingo en la madrugada.
En medio de todo eso, dos instancias, el Ministerio de Justicia y la Fiscalía, negaron estar detrás de la acción policial contra el juez. Recién el domingo por la tarde, y en medio de varios cuestionamientos, la dirección jurídica del Ministerio de Gobierno admitió la decisión, defendiendo la denuncia y la acción directa que derivó en la aprehensión de Huancani.