Frente a la Plaza 24 de Septiembre, donde se forjó el espíritu libertario de Santa Cruz, hay un rincón que guarda la historia que dio lugar a una Santa Cruz libre. Susurros libertarios, doscientos años, siempre libres es la frase que da la bienvenida a un recorrido por los hitos que marcaron el camino de los cruceños hacia la independencia.
La exposición, en la Casa de la Cultura, invita a un viaje por el tiempo, reviviendo los pasos decisivos que guiaron a Santa Cruz en su lucha por la libertad.
En uno de los escritos que introducen el recorrido, la historiadora Paula Peña Hasbún rememora que el 14 de febrero de 1825, Santa Cruz de la Sierra proclamó su independencia de la corona española, tras años de lucha y sacrificio.
El proceso comenzó en 1810, cuando, el 24 de septiembre, el cabildo destituyó al representante real y conformó una Junta de Gobierno. Así se inició una larga contienda de 15 años entre patriotas y realistas, marcada por el derramamiento de sangre y el valor de los cruceños. “Este 2025, dos siglos después, rendimos homenaje a los hombres y mujeres que, con valentía incansable, lograron la tan ansiada libertad que hoy disfrutamos”, resalta.
En esta muestra se evidencia el sacrificio, la resistencia y el liderazgo de los que forjaron el destino de Santa Cruz de la Sierra, convirtiéndola en un pilar fundamental en la lucha por la libertad del país y el continente.
El grito por la libertad En 1809 se dieron los primeros levantamientos que muestran el anhelo de libertad que latía en los corazones de aquellos que soñaban con un futuro libre de opresión. El 10 de septiembre de 1810, en Choreti, las tropas patriotas se unieron a valientes indígenas de la región dirigidos por José Andrés de Salvatierra. El 24 de septiembre el pueblo se alzó con valentía, destituyó al gobernador Pedro José Toledo y estableció una Junta de Gobierno liderada por el Dr. Antonio Vicente Seoane, el Cnel. Antonio Suárez y el padre José Andrés Salvatierra. En el recorrido se destaca que estos hechos marcaron el inicio de la lucha por la independencia e inspiró a la región para seguir el camino de la libertad. “Con este primer grito libertario, Santa Cruz de la Sierra inició una gesta que se prolongaría durante 15 años. Así se dio origen a un ferviente movimiento patriota en la región”. Se libraron batallas decisivas en el camino hacia la libertad, como la victoria en La Florida, el 25 de mayo de 1814, liderada por Ignacio Warnes y Juan Antonio Álvarez de Arenales, quienes derrotaron con firmeza a las fuerzas realistas. El 12 de febrero de 1825, el realista Francisco Javier Aguilera abandonó Vallegrande, allanando el camino hacia la independencia definitiva. El 14 de febrero de ese mismo año, El Colorao Mercado lideró la toma de Santa Cruz de la Sierra y proclamó su independencia de la corona española. Este acto puso fin a 15 años de lucha y consolidó el anhelo de libertad de su pueblo. La exposición en la Casa de la Cultura permite conocer de cerca a los protagonistas que desempeñaron un papel crucial en la lucha por la independencia. También transporta al visitante a la Santa Cruz de 1810, que tenía solo 11 calles en lo que hoy es el centro cruceño, con una población de alrededor de 11.000 habitantes. Los indígenas
Dos años después, el 21 de noviembre de 1816, en los campos de El Pari, el coronel Warnes cayó en combate. Su sacrificio se convirtió en un símbolo de heroísmo y un faro de inspiración para la resistencia patriota, entonces encabezada por El Colorao Mercado.
Finalmente, el 6 de agosto, en La Plata (hoy Sucre), se proclamó la independencia de la República de Bolivia. Santa Cruz se erigió como una de las cinco regiones fundacionales, reafirmando su compromiso con la libertad y la construcción de una nueva nación.
El aporte de las mujeres
El aporte de las mujeres en la Guerra de la Independencia fue crucial, porque mantuvieron la ciudad en pie durante las batallas, aprovisionaron de alimentos y vestimentas, y resistieron hasta que, finalmente, la causa de la patria triunfó. Entre las mujeres luchadoras destacan Ana Barba, Francisca López (Panchita), Florencia Mendoza Bazán (Florita), y Rosa y Micaela Montero.
Capitán grande. El aporte de los indígenas también fue fundamental. El capitán grande Cuimbae fue un valiente cacique guaraní que luchó con nobleza, coraje y liderazgo. Comandó a más de 2.000 hombres.