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Monseñor Estanislao: "No llegó el desembolso de ayuda de la alcaldía para los hogares de niños"

Domingo, 04 de enero de 2026 a las 14:51
Monseñor Estanislao | Diakonia

El monseñor expresó su preocupación porque la ayuda de la Alcaldía de Santa Cruz destinada a los hogares de niños durante Navidad y Año Nuevo aún no ha sido entregada.

En la misa celebrada este domingo en la Catedral Basílica de San Lorenzo, el arzobispo Mons. Estanislao Dowlaszewicz reflexionó sobre el verdadero significado de la Navidad, centrado en el nacimiento de Jesucristo, y advirtió sobre el riesgo de reducir esta celebración a lo superficial, olvidando su esencia espiritual y humana.

Ayuda para los hogares de niños 

Durante su homilía, el prelado lamentó que, en medio de los festejos y los buenos deseos de fin de año, aún existan realidades que contrastan con el mensaje cristiano de solidaridad. En ese contexto, expresó su preocupación porque la Alcaldía no hizo efectivo el desembolso de ayuda destinado a los hogares de niños, quienes aguardaban ese apoyo durante la Navidad y el Año Nuevo.

"¿Y hoy día qué podemos decir a los niños de los hogares que estaban esperando la Navidad y el Año Nuevo con el desembolso de ayuda por parte de la Alcaldía? Y hasta ahora no llegó ni un centavo para ellos", expresó el monseñor. 

El verdadero significado de navidad

Antes de expresar su preocupación sobre ese tema, la homilia se concentró en el significa de la navidad, que va amás allá de compartir entre seres queridos y las decoraciones navideñas. Incluso, el monseñor indicó que todo apunta a ser más "elegante" y menos "navideño". 

Lamentó que Los ángeles han sido reemplazados por renos tirando de un trineo llevado por un Papa Noel vestido de rojo. El canto de vilancicos que alaban el milagro del amor de Dios es efectivamente ahogado por canciones muy bonitas, aunque no tienen nada que ver con el espíritu navideño. La estrella de Belén es casi imperceptible entre los miles de luces que brillan en los árboles, en las vitrinas.
 

"La Sagrada Familia y toda la escena del nacimiento de Cristo están casi cubiertas de nieve artificial. Es precioso y así se supone que debe ser. Pero nos preguntamos, ¿por qué y para quién?", cuestionó. 

Un nuevo comienzo 

El monseñor indicó que el Evangelio de este domingo habló del comienzo y recordó que Dios creó el mundo a través de su Palabra, la misma que guía la historia de toda la Salvación.

“El creador del mundo fue rechazado por el mundo creado por él. Porque en lugar de reconocer al creador, el mundo estaba más encantado con la creación”, indicó.

Asimismo, lamentó que en la vida cotidiana se hayan ido desplazando los valores y el compromiso con Dios, sustituyéndolos por intereses superficiales. “El que es la verdad ha sido reemplazado por las noticias, muchas veces falsas. El que es la vida ha sido reemplazado por gimnasios, salones de belleza, todo tipo de cremas para embellecer su rostro, su figura, su cuerpo. Dios se convirtió en el hombre para que pudiéramos nacer de nuevo en su gran amor y, por lo tanto, convertirnos en sus hijos. Sin embargo, Jesús nos da esperanza”, agregó. 

En ese sentido, remarcó que siempre existe la posibilidad de volver a Dios y renovar la fe.

“Nunca es demasiado tarde para volver a él, para sacudirse, porque hoy la palabra de Dios nos dice que todos los que lo han elegido han recibido el poder de convertirse en verdaderos hijos de Dios. Cuando invitamos a Jesús a nuestros corazones, cuando lo recibimos en su palabra, leyendo las sagradas escrituras, o cuando lo recibimos durante la eucaristía. Se celebra la Navidad en mí, en mi corazón, porque Él nace en este momento en mí y para mí”, indicó.

Un buen compromiso 

Asimismo, explicó que antes de las metas y las decisiones personales es necesario acoger la gracia de Dios, reconociendo que Él protege, ilumina y acompaña a sus hijos en cada etapa de la vida. En ese marco, deseó un feliz año a todos los presentes y a quienes seguían la celebración.

Sin embargo, precisó que esta felicitación no debe quedarse solo en palabras. Señaló que el deseo de un buen año “no puede reducirse a un simple buen deseo, sino que ha de traducirse en un buen compromiso”, reflejado en actitudes concretas de responsabilidad, solidaridad y coherencia a lo largo del año.

"¿Qué es lo que en mi vida crea tensiones, conflictos, agresividades que impiden la armonía, la paz, la alegría a mi alrededor? ¿Qué es lo que hay en mí, en mis actitudes, en mis palabras, que me hace más feliz? ¿Qué proporciona paz y ayuda para potenciarlo durante el año que iniciamos?", cuestionó al concluir su homilía. 

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