Las filas en los surtidores de Santa Cruz se extienden por varias cuadras, reflejando la crisis de combustible que golpea al departamento y que no muestra señales de mejora. Ante este panorama, la Asamblea Legislativa Departamental exigió este martes una reestructuración inmediata de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y medidas urgentes para garantizar el abastecimiento de diésel y gasolina.
El presidente de la Asamblea Legislativa cruceña, Antonio Talamás, denunció la ineficacia de la estatal petrolera y advirtió que la escasez de hidrocarburos está afectando gravemente la producción y el comercio. “La situación es crítica. Las filas en los surtidores son absurdamente largas, tanto en la ciudad como en las 15 provincias del departamento. Esto pone en riesgo la economía y el abastecimiento de alimentos en los próximos días”, afirmó.
Talamás informó que la Asamblea Departamental envió una carta a la presidencia de YPFB solicitando una reunión informativa urgente sobre la situación del suministro de combustible en Santa Cruz. “Exigimos respuestas concretas. No podemos seguir dependiendo de promesas que no se cumplen”, sostuvo.
El sector productivo, el más afectado por la crisis, alertó que, sin diésel no podrán continuar con la cosecha ni el transporte de alimentos, lo que podría derivar en un desabastecimiento en mercados y un incremento en los precios. En la Chiquitania, una de las zonas agrícolas más golpeadas, los productores aseguran que llevan días esperando para cargar combustible. Desde el Gobierno, el ministro de Hidrocarburos, Alejandro Gallardo, reconoció la falta de divisas para la compra de combustibles y planteó vender diésel y gasolina a precio internacional como una posible solución. Actualmente, el precio referencial del diésel es de 1,24 dólares por litro, mientras que la gasolina oscila entre 1,20 y 1,25 dólares.